FRANCISCO LLINÁS EL PERSONAJE / BARBARA HENDRICKS
07 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Como les ha ocurrido a tantos artistas norteamericanos, Barbara Hendricks ha sentido una fuerte atracción por Europa. Casó en primeras nupcias con un sueco, vive en Suiza y está especialmente ligada a Francia. Y ello no sólo porque los prestigios musicales todavía se construyen en el Viejo Mundo, sino también porque, frente al ensimismamiento que preside la ideología dominante norteamericana, no sólo es una gran cantante, sino también una mujer interesada por el mundo. El premio Príncipe de Asturias no sólo se lo han dado a la artista sino a la luchadora por los Derechos Humanos, la colaboradora de la ONU o al miembro del Tribunal Internacional de los Derechos del Niño. Para Hendricks el arte no vive de espaldas a los conflictos, ni su sentido está sometido a las leyes del mercado. Puede que no sea tan famosa como otras colegas porque dosifica sus actuaciones y prefiere el arte más íntimo del lied o del concierto al rutilante mundo de la ópera. Junto a Mozart o Schubert, en su repertorio están la melodie francesa, la canción española y los espirituales de su país.