ARTURO LEZCANO. VEINTE Y UNO
23 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Es pintoresco porque ha dejado de ser trágico, incluso dramático. Tras mayoría absoluta, aquiescencia catalana y todo, el desfile del próximo sábado en Barcelona trae ecos no de ruido de sables, pero sí de reconocibles psicofonías pretéritas. Tampoco debe asombrar en un país donde todavía los trenes, los aviones, los hospitales llevan nombres de santos y de vírgenes; la Guardia Civil, la Legión, los Ejércitos continúan escoltando los pasos de Semana Santa, las jerarquías militares y de la Iglesia Católica copresiden los actos institucionales. Al margen de utopías _ni la ingeniería genética ni la inteligencia artificial extirparán la legitimidad de defenderse_, ¿les cabe en la cabeza una polémica, por fin es idóneo el sustantivo, semejante en Italia, Francia, el Reino Unido, Alemania...? ¿Por qué un Día de las FF AA y no del Legislativo, del Ejecutivo, del Judicial y, sobre todo, del pueblo soberano? Más valdría una parada en sentido no castrense que este desfile sin duda ya no conmemorativo de victoria alguna.