DEFINITIVAMENTE, AHORA SÍ QUE NO

La Voz

OPINIÓN

Tengo que reconocer que, poco habituado a invertir en Bolsa, no he comprado nunca una acción de Terra. Tampoco de Telefónica. Y, claro, he perdido dinero porque hubiera seguramente dejado de ganar mucho en caso de haberlo hecho, por ejemplo, hace dos o tres años. Si entonces no me fié de la gestión de Villalonga, menos lo voy a hacer ahora. La compra de Lycos es una apuesta casi suicida, un golpe de efecto desesperado para compensar la pérdida de imagen tras el descalabro de la fusión KPN-Telefónica, más de lo que vale la segunda eléctrica del país. ¿Alguien me puede calcular el PER de la resultante? Le invito a comer.