El capitán Álvaro Giménez admite que, pese a la derrota ante el Celta Fortuna, sintió el calor de la grada como «hacía muchísimo que no lo sentíamos»
23 feb 2026 . Actualizado a las 18:18 h.El sonido ambiente de A Malata —ese que, incluso con el Racing Club Ferrol ganando y encaramado a los puestos de play off, llegó a ser frío y tenso este curso— evidenció el viernes que el racinguismo es una afición que trasciende el marcador. El equipo cayó frente al Celta Fortuna, se escaparon tres puntos clave en la pelea por el ascenso pero la grada, a cambio, regaló una ovación como hacía meses que no se recordaba en el fortín de la ría. Un sonido añorado que no pasó desapercibido para Álvaro Giménez, quien vivió de cerca el idilio constante del año del regreso a Segunda. «Se me ponen los pelos de punta, de verdad. Cuando la gente ve que trabajas, que compites y lo dejas todo... lo agradece. A pesar de cómo se puso el partido y de que perdimos, se quedaron y nos dieron un aplauso que hacía muchísimo que no sentíamos», reconoce el capitán. En el vestuario también tomaron nota de los niveles que arrojó el aplausómetro final; un chute de confianza vital para afrontar un mes crucial en el calendario.
El camino que marca la grada
«Siempre quieres ganar, y más en casa, pero tenemos que quedarnos con cómo ha competido el equipo. Ha sido increíble, igual que el apoyo de nuestra gente. Creo que ese es el camino», ahonda el delantero. Parafraseando a su entrenador, Guillermo Fernández Romo, la marea verde señaló con su aliento que, si toca perder, que sea siempre así.
«Esperamos darles muchas alegrías», promete un Álvaro Giménez que tiene claro que blindar A Malata es vital en este tramo liguero.
«Donde consigues los objetivos realmente es en casa; si seguimos en esta línea, las victorias van a llegar», subraya. Pero, ¿cuál es la receta para encadenar esos triunfos?
«Seguir, hacer autocrítica para que no vuelvan a surgir estos errores y cambiar las cosas», reflexiona el capitán, que prioriza claramente lo colectivo sobre el brillo personal: «Sea yo o sea cualquier compañero, lo importante es generar ocasiones que den confianza al grupo», zanja.