La fragata verde, con Míchel Alonso al mando en calidad de interino, busca enderezar el rumbo e hincarle el diente a los cachorros de Lezama
09 ene 2026 . Actualizado a las 22:00 h.Como el que acude a cortar un ataque prometedor siendo el último hombre o el que va, con todo, a rebañar un balón muerto y sin dueño cuando todo está perdido. En un contexto en el que el índice de éxito no está ni mucho menos garantizado, el Racing Club Ferrol acude mañana, sábado, a su cita con A Malata y con el Bilbao Athletic (16.15 horas, LaLiga+) habiendo agarrado el toro por los cuernos.
Con un equipo en dinámica descendente —de resultados y también a nivel de juego—, un cambio de rumbo se antojaba arriesgado y necesario en igual medida. El ambiente de la fragata verde, con un ilusionante proyecto para regresar a aguas del fútbol profesional, estaba ya demasiado viciado y el cese de Pablo López abre una ventana hacia un horizonte inexplorado. Así, con la épica que le añade que sea un hombre de la casa como Míchel Alonso el que tome los mandos justo cuando el mundo aprieta, toca al vestuario dar un paso al frente, alzar la pelota y mirar hacia delante. El alma que desprendía ánimo de remontada y del todo es posible a comienzos del curso debe volver a respirarse, como sea, en el fortín de la ría. Defender con uñas y dientes la plaza play off y otorgar tiempo a la dirección de fútbol para que la toma de decisiones pueda cristalizar en mejoras es lo que se espera de la tripulación del Racing. Ni más ni menos.
Sin excusas y, sobre todo, sin ese miedo al éxito —que en ocasiones es más dañino que el temor al fracaso— que transmite el equipo cada vez que logra adelantarse en el marcador. No instalarse en la hipótesis y en la adversativa del «y si» o el «pero» y acudir con determinación a la certeza del +3 o, al menos, del lo hemos dado todo.
Noventa minutos para vaciarse y, de paso, vaciar el agua que se ha ido estancando en la cubierta del buque durante demasiadas jornadas. Un reto que no será menor porque, aunque suene a tópico manido, el rival también juega y los cachorros del Bilbao Athletic tienen la posibilidad de adelantar al Racing en la tabla y meterse en la pelea por soñar en grande.
Igualar el ritmo y cerrar filas
Los de Jokin Aranbarri combinan y lo hacen, además con velocidad. Su asociacionismo cuenta con el talento de un virtuoso como Adrián Pérez o de un portento físico como Elijah Gift. Los leones vascos no temen a salir de la guarida y desplegar la ofensiva, pero su juventud no les impide, tal y como evidenciaron la pasada jornada en Lezama en su triunfo por la mínima frente a la Ponferradina, temporizar y madurar los partidos. Sin el tocado Álvaro Peña, formado en las filas del cuadro rival, como voz de la experiencia sobre el verde, tocará a los jugadores del Racing hacer suya la máxima de que el fútbol les pertenece. Que, por mucha era del dato, este deporte sigue siendo de los futbolistas y que los diablos verdes también tienen duende y carisma para sacar adelante estos 90 minutos para la inflexión.
Es tiempo para los caracoleos de Dacosta, para que Gorostidi se encuentre a sí mismo para volver a ser brújula, de que Jairo vuelva a regalar pases filtrados o de que Il Demoni se introduzca en la portería si es necesario cuando le caiga un centro.
Cerrar filas para impedir progresar al rival y, sobre todo, en torno al proyecto. Un mensaje que la marea verde necesita visualizar sobre el verde. Que pesa más el orgullo de que en sus hojas de servicio figure el nombre del centenario Racing Club Ferrol que las innegables carencias como la actual falta de un mejor terreno de juego en el que entrenar cada día.
Solo tienen que mirar hacia arriba, a las oficinas. Diego Rivas o Álex López lo hicieron antes. Y qué bien supo coronarse, a pesar de todo, aquella campaña 2022-2023. A pesar de los viajes diarios a A Gándara, de los plásticos en los coches y de todos los peros del mundo. El obstáculo se convirtió en motivación y motor de aquel Racing que permitió a Carlos Vicente dar el salto del Calahorra al Alavés.
En las botas de jugadores como Azael está, ahora, aparcar las nubes y que el ciclo vuelva a sonreír al racinguismo. Que ya toca. Verticalidad, finalización y garra son ingredientes innegociables.
La grada llevaba un tiempo demandando un cambio y se espera que, mañana y a la vista de las últimas decisiones adoptadas por el club, pongan sus gargantas a disposición de la causa verde. Sin reservas y hasta el silbatazo final. Con Míchel Alonso sentado en el banquillo de A Malata casi una década después. Sería una bonita forma de escribir el primer capítulo de esta pequeña gran revolución. Puede que el guion se tuerza. Que se llegue tarde y ese ataque prometedor florezca o que ese balón muerto y sin dueño acabe estrellándose contra la tozuda madera y todo siga igual de perdido, pero si el vestuario se cree fragata verde y no endeble barquito de papel y, sobre todo, si logra reflejarlo sobre el verde sobrarán las excusas y las vendas antes que la herida. Honestidad y sudor para erigir, aún en tiempo y forma, el fortín que el viejo Racing necesita y dar carpetazo a la primera vuelta.
Alineaciones probables
Estadio: A Malata
TV: LaLiga +
Hora: 16.15 horas
Árbitro: Néstor Holgueras (comité castellano - leonés)
Racing: 4-2-3-1
Parera
Migue Leal, Pujol, Chema, Álvaro Ramón
Gorostidi, Gelardo
Dacosta, Jairo, Azael
Álvaro Giménez
Suplentes: Lucas Díaz, César Fernández, Mardones, Zalaya, David Carballo, Saúl, David Concha, Antón Escobar, Pascu y Álvaro Juan.
Jugador destacado: Gorostidi. Atascado desde hace muchas jornadas, de su reseteo depende que el equipo vuelva a carburar en el medio campo.
Bilbao Athletic: 4-2-3-1
Mikel Santos
Alday, Duñabeitia, Jon de Luis, Barandalla
Eñaut Lete, Eder García
Adrián Pérez, Ibon Sánchez, Gift
Ibai Sanz
Suplentes: Irrutia, Huestamendia, Guibelalde, Johaneko, Eric Gamen, Ebro, Buján y Aritz Conde.