Las primeras incorporaciones de nuevo proyecto deportivo ferrolano ilusionan, aunque todavía queda mucho trabajo por hacer
29 jun 2025 . Actualizado a las 19:54 h.Las dos últimas temporada de liga han dejado patente que el Racing y Ferrol están plenamente capacitados para mantener a un equipo en la Segunda División del fútbol español. La afición respondió, se llegó a 9.360 abonados, que pudieron ser más de no haber sido por las limitaciones del aforo del campo de A Malata; el empresariado de Ferrolterra también respondió con patrocinios económicos que ayudaron a mantener saneadas las cuentas y hasta el Concello de Ferrol y la Diputación contribuyeron a la hora de mejorar el campo de A Malata. Ahí están las reformas ya realizadas, el cambio de la iluminación artificial, que está en curso, así como el proyecto para cambiar la cubierta y dotar a la instalación de videomarcadores. La instalación se han mejorado mucho en solo dos años.
El Racing descendió única y exclusivamente por una mala planificación deportiva. Una gran inversión de dinero en futbolistas que no han respondido a las expectativas y de ahí el mal juego, los malos resultados y el descenso. Carlos Mouriz ya no esta, como tampoco Cristóbal Parralo, ni Alejandro Menéndez. El descenso ha traído un cambio de ciclo en el equipo ferrolano, que arranca con la llegada de Álex Vázquez y sus ayudantes, entre ellos, Diego Rivas (un seguro de vida para el racinguismo), así como el técnico Pablo López, una persona humilde, de la casa, que le puede salir bien o mal, ya que el fútbol es así, aunque seguro que lo va a dejar todo por el Racing. Los retos para este tándem entre Álex Vázquez y Pablo López son grandes.
EL NUEVO EQUIPO
La tarea más complicada.
Salvar algo del naufragio de esta temporada no es fácil. Los jugadores que pudieran interesar, seguro que intentarán seguir en Segunda. El propio Diego Rivas indicó que en la actual plantilla había jugadores que podían interesar para confeccionar el nuevo equipo, aunque de ahí no se pasó. Montar el nuevo bloque, sentar las base del Racing de los próximos años es lo más complicado. Empezar de cero es arriesgado, a veces sale, aunque el éxito suele llegar de los equipos que tienen un bloque muy trabajado, consolidado, con muchas acciones automatizadas. Salvar todo lo posible de la pasada campaña sería importante, pero no parece que el camino vaya por ahí. El desastre ha sido grande. De momento, lo que se ha firmado ilusiona. David Carballo es un chaval de As Pontes con ganas de crecer y seguro que lo hará bien. Álex Zelaya es un central experto, que llega de la mano de Pablo López, que lo tuvo en el Ourense CF la pasada temporada. Antón Escobar llega de un club con la Leonesa que ascendió a Segunda. Jugó en ataque con un exracinguista, Nanu Justo. Miguel Leal llega del Nástc, que peleó hasta el final por el ascenso. El Carbajal del Nástic es otro futbolista con mucho oficio.
EL FUTURO
Aprender de los errores.
A la hora de conformar la nueva plantilla, esperar a ver qué ponen encima de la mesa los representantes de los jugadores es asumir un enorme riesgo. Hay muchos clubes que poco a poco han ido conformando una red de informadores, muchos de ellos son exfutbolistas, que van pasando informes de jugadores a los que se hace un seguimiento. Ven cuatro o cinco partidos cada fin de semana y pasan informes de los jugadores interesantes a los que se encuentran. De esta forma es más fácil acertar en la contratación. Siempre hay fallos, ya que hay jugadores que rinden a un gran nivel en un club y no mantienen el nivel en la campaña siguiente, aunque casi siempre se evitan los errores más graves. Vadillo hace un par de campañas, así como en la actual temporada Manu Vallejo, Luis Perea, Eric Cabaco, Chiki, Dorrío, de quien Carlos Mouriz llegó a decir que era el mejor extremo de la Segunda División por el que se peleaban varios clubes, son un claro ejemplo, de que, a veces, se ficha, sin estar bien asesorado de el jugador al que se está contratando.
RECUPERAR LA ILUSIÓN
La temporada pasada fue dura y no será fácil volver a ilusionar a la afición.
Seis triunfos y solo 22 goles en 42 partidos de liga acabó vaciando las gradas del campo de A Malata. El nuevo equipo necesitará recuperar a la afición. Garra, entrega al límite y buen juego sería lo deseable en una nueva plantilla, que no tiene culpa de lo que sucedió esta temporada, pero a la que seguro que se mirará con lupa en el arranque de la competición, aunque seguro que no le faltará apoyo.