Fallece a los 73 años el dirigente que evitó la desaparición del club y lo impulsó durante las dos últimas décadas
15 dic 2016 . Actualizado a las 12:35 h.Isidro Silveira Cameselle (Lavadores, Vigo, 1943-Ferrol, 2016) falleció ayer a los 73 años de edad. Con él desaparece el que quizás haya sido el presidente más representativo y el que ha determinado el modelo del Racing de Ferrol de los últimos 20 años. Su compromiso con el club durante más de dos décadas, desde marzo de 1996, resulta indiscutible. Incluso antes, cuando accedió a la entidad como vicepresidente. Sin duda, ha sido una persona clave en la historia moderna del histórico club de fútbol ferrolano, que en el 2019 celebrará su centenario. En el 2012 le diagnosticaron un cáncer de mama, del que pudo recuperarse un par de años después. Su familia e incluso el Racing, un aliciente especial en su lucha personal, le ayudaron a superar la crítica situación. La enfermedad se reprodujo en enero de este año y pese a su intenso esfuerzo por volver a vencerla, finalmente no pudo con ella.
De la misma forma que con el Racing, Isidro Silveira mantuvo intactos sus vínculos con Ferrol. Nació en Vigo, buena parte de su vida discurrió en A Coruña y jugó en el Celta. Pero Silveira se consideraba un ferrolano más y sobre todo un gran racinguista. Su familia y sus empresas relacionadas con el sector naval de la ciudad se hicieron y crecieron en Ferrol. Y desde ahí proyectó en el Racing su pasión por el fútbol. En la década de los 80 intentó sin éxito hacerse con las riendas del club verde, al que accedería finalmente en un momento delicado, con la entidad al borde de la desaparición por las numerosas deudas contraídas. Entró en la directiva del Racing en 1993 de la mano de su amigo José María Criado Labajo. Lo hizo como vicepresidente, y dos años después llegó a la presidencia tras la marcha de Manuel Criado.
El club requería en aquellos momentos de grandes desembolsos económicos e Isidro Silveira no lo dudó, inyectó en el club todo lo que necesitaba. El Racing revivió.
Tras varios fracasos en fases de acceso a la categoría de plata, el club volvió a la Segunda División con el histórico ascenso de junio del 2000. Atrás quedaban 22 años en el pozo de Tercera y Segunda B.
El siguiente reto fue la transformación, obligado por la ley, del Racing en una Sociedad Anónima Deportiva. El Concello de Ferrol aportó la mitad del capital social. Por su parte, Isidro Silveira puso sobre la mesa más de cien millones de las antiguas pesetas (600.000 euros) en acciones y se convirtió en el segundo máximo accionista y presidente del consejo de administración. Aquellos fueron los mejores años del Racing, en los que se vivieron dos nuevos ascensos a la Segunda División. En la primera década del 2000 los ferrolanos fueron el tercer club más representativo del fútbol gallego, tras el Deportivo y el Celta.
Con menos medios que buena parte de sus competidores, buscó jugadores en los cinco continentes e hizo del Racing una auténtica representación del fútbol internacional.
Desde el balcón del Ayuntamiento de Ferrol, en el histórico ascenso del 2000, prometió a los aficionados que verían jugar al Racing de Ferrol en el Santiago Bernabéu y en el Camp Nou. No ha podido ser. Fue su gran sueño incumplido.
Sus tres hijos dirigen el club con el respaldo del Concello, primer accionista
Los hijos de Isidro Silveira, con el visto bueno del Concello de Ferrol, que sigue siendo el primer accionista, han dirigido el club en este último año, tras la enfermedad de su padre. El segundo de ellos, Isidro Silveira Rey, ya venía siendo su mano derecha en el club, en donde ha venido desempeñando las funciones de consejero delegado desde que el Racing se transformó en una sociedad anónima deportiva.
El futuro es una incógnita, aunque hasta ahora los herederos han decidido continuar con la labor que venía realizando su padre en los últimos 20 años. Sin embargo, recientemente, al tratarse de un club saneado, un inversor italiano se interesó por la posibilidad de adquirir el paquete de acciones de la familia Silveira, que no fructificó.
Empresario del naval
Isidro Silveira Cameselle fue un empresario de éxito en el sector naval en Ferrol y en otras partes de España. Especializado en el pintado de barcos, poco a poco, diversificó su actividad en otros campos. En sus empresas llegó a dar trabajo a más de un millar de personas.
«Esta ciudad, esta comarca, me lo ha dado todo. Lo que me he gastado en el Racing solo es una pequeña parte de lo que Ferrol me ha dado». Esa ha sido siempre la respuesta de Isidro Silveira a la pregunta de por qué se había gastado tanto capital en el Racing.
Su pasión por el histórico club de fútbol ferrolano no tenía límites, aunque siempre intentó que el Racing funcionara como una más de sus empresas. De ahí que promoviera, aunque supusiera aumentar los gastos, profesionalizar al máximo la entidad.