Una «casa de vecindad» llamada Europa

La Voz

CULTURA

21 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Fuster recuerda que Camba «escribió más de 4.000 artículos de periódico a lo largo de su vida, de los cuales apenas un tercio fueron recogidos en formato de libro». Son estos textos los que han perdurado, a pesar de las escasas reediciones de su obra y de la cicatera visión que del periodismo literario tienen en general academias y universidades. «Los manuales de historia de la literatura española no tienen en cuenta la literatura de vida efímera publicada en la prensa y Camba no cultivó la novela, que es el género que de alguna forma establece el canon», puntualiza el investigador valenciano.

«Camba es para mí uno de los mejores periodistas de su época, por no decir el mejor. Tiempos en que el periodismo todavía no se había quitado de encima la literatura y se apreciaba a quien escribía bien», subraya Jesús Egido, editor de Reino de Cordelia. «Camba es un maestro en conseguir hacer fácil lo difícil. Sus textos, nada barrocos, son sencillos, claros, todo el mundo comprende enseguida lo que quiere decir? y eso es dificilísimo. Y su visión me parece tan moderna, tan abierta, que las ciudades que describe -Londres, París, Berlín, Nueva York- se han empeñado en seguir siendo como las pintó Camba. Me parece un autor muy superior al tan valorado González Ruano y, literariamente, su prosa está a años luz de Chaves Nogales, aunque éste aportara a su periodismo un compromiso ético inigualable», remata Egido.

La clave de la vigencia de su prosa periodística tal vez esté en su concisión. «Siempre trató de reducir sus textos a la mínima expresión y supo ver antes que nadie que un artículo se hace con una sola idea original y un buen envoltorio», sostiene Fuster. Y también sobrevive al paso del tiempo lo que define como «su faceta de analista que toma una parte minúscula de la realidad para explicar el todo». Y prueba de ese cultivo de lo minúsculo son estos dos tesoros del periodismo.

En Londres la niebla es la piedra filosofal: «La niebla es la gran definición de Londres. La niebla lo explica todo: el amor de la vida doméstica, el horror de la calle, el aislamiento en que vive este pueblo, la disciplina, el whisky...». En Alemania confiesa Camba su «ignorancia enciclopédica» y reivindica la ligereza del sur de Europa frente a las pesadas ideas alemanas: «Las calles de Berlín están empedradas con ideas». Según avanza en sus pesquisas, concluye que el país está aún «por civilizar» y que en Alemania todo es prohibición, «todo está verboten».

Y para entender este truculento 2012 conviene releer el impagable artículo En la planta baja, donde Camba detalla, con cien años de anticipación, en qué consiste esta «casa de vecindad» llamada Europa.