La Casa Blanca considera que el país ha dado un paso hacia la restauración de la democracia
20 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Las fuerzas políticas que respaldan al presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, sufrieron una abrumadora derrota en las elecciones legislativas del lunes frente a los movimientos opositores de la asesinada Benazir Bhutto y de Nawaz Sharif, que ya buscan alianzas para formar Gobierno. El Partido Popular de Pakistán (PPP) de Bhutto se convirtió en la primera fuerza del Parlamento, pero no dispone de una mayoría suficiente para gobernar en solitario. Su viudo, Asif Alí Zardari, prometió «un Gobierno de consenso», mientras Sharif abogó por la unión de todas las «fuerzas democráticas» para acabar con la «dictadura» de Musharraf. Pese a la humillante derrota en unos comicios, vistos como un claro referendo sobre el presidente, este descartó su dimisión.
El jefe de Estado aceptó el voto de castigo del electorado y se mostró dispuesto a colaborar con quien quiera que forme Gobierno, según revelaron senadores estadounidenses que se reunieron con él en Islamabad, entre ellos el ex candidato presidencial John Kerry.
Según los datos preliminares, el PPP obtuvo 86 escaños, seguido de la Liga Musulmana-N (PML-N) de Sharif, con 65. La Liga Musulmana-Q (PML-Q) que apoyó al régimen de Musharraf queda como tercera fuerza, con 37 diputados. Otra sorpresa del escrutinio fue la estrepitosa derrota de los islamistas. El Muttahida Majlis-e-Amal (MMA), una alianza de fundamentalistas, algunos de ellos partidarios de los talibanes y de Al Qaida, solo obtuvieron tres escaños, en lugar de los 50 del 2002.
Zardari mencionó como aliados de su preferencia la Liga de Sharif y el Partido Nacional Awami, un grupo de las tribus pastunes de corte laico que vuelve al Parlamento como quinta fuerza, con ocho escaños.
Evidentemente satisfecho, Sharif -su partido ha quintuplicado su presencia en la Asamblea-, aseguró ante la prensa que se anularán las «acciones inconstitucionales» de Pervez Musharraf, el hombre que lo expulsó del poder en 1999 y del país al año siguiente. Sharif se reunirá con Zardari mañana.
El viudo de Bhutto no ha ocultado su descontento con el resultado de los comicios, que no recoge en la medida esperada el voto de simpatía tras el asesinato de Bhutto el 27 de diciembre del 2007. Según una fuente próxima a Zardari, este dijo a los senadores de EE.?UU. que el PPP habría obtenido una victoria «aplastante» si los elecciones hubieran sido transparentes. Kerry consideró que los comicios han sido lo suficientemente limpios y «legítimos».
Garantías
Los senadores aseguraron que Musharraf les ha garantizado que respetará el poder del futuro primer ministro y las decisiones del Parlamento, incluso si revierten los cambios en la judicatura que introdujo tras imponer el estado de excepción en el 2007. Sharif dejó claro que esa es su intención, aunque para ello se requiere una mayoría de dos tercios en el Parlamento.
Musharraf corre el riesgo de convertirse en una figura meramente decorativa si pretende aferrarse al poder, según los analistas. El Parlamento le puede hacer la vida imposible e incluso iniciar su proceso de destitución, aunque él puede adelantarse y disolver el Legislativo.
La Casa Blanca estimó ayer que Pakistán ha dado «un primer paso hacia la plena restauración de la democracia».