¿Puedo llevarme a casa estas setas?

Los hongos son del dueño del terreno donde nacen, pero las comunidades de montes tienen criterios distintos


VILALBa / LA VOZ

Una excursión otoñal por el bosque puede tener como resultado unas setas que se cocinarán en casa. La conducta, habitual en esta época del año en bastantes zonas de Galicia, necesita varios matices importantes, y el primero es que los productos del monte son del titular del monte. La Lei de Montes de Galicia (artículo 84.1) recoge que la madera, la biomasa, los pastos, los aprovechamientos cinegéticos, las setas, los frutos, los corchos, las resinas, las plantas aromáticas y medicinales o los productos apícolas son propiedad del dueño del monte, que además tiene derecho a su aprovechamiento.

Si en alguna zona de monte nos encontramos con algún cartel que acote la propiedad o avise a visitantes sobre ciertas prohibiciones, tampoco se podrá argumentar vacío legal para criticarlo. La citada ley establece (artículo 85) que los propietarios de montes tienen derecho al acotamiento de sus propiedades y a la búsqueda del mejor aprovechamiento de los productos que puedan suponer una fuente de rentas.

A veces, sin embargo, el aprovechamiento que se busca es el disfrute común: por ejemplo, las comunidades de montes son dueñas de terrenos donde a menudo abundan setas, pero no todas se comportan igual a la hora de restringir el acceso a sus fincas. No solo los comuneros suelen recoger hongos, sino que personas ajenas a la sociedad lo hacen también en algunas zonas sin que se les ponga impedimento.

Hace ya años que la comunidad de montes de Labrada (Abadín) colocó carteles para advertir de la prohibición de recoger setas en los terrenos de su propiedad. La presidenta, Henar Román, afirmó ayer que el cumplimiento de esa norma era cada vez mayor, pero también subrayó que el problema no consiste solamente en que la gente se lleve a su casa frutos que son de otros. También suele haber, dijo, gente que las arranca mal, con lo que se acaba dañando la riqueza de años posteriores.

En la comunidad de montes de Lousada (Xermade), también se colocaron carteles con el mismo contenido que en Labrada. Pese a ello se han dado casos de personas que no respetaban esas indicaciones, aunque en esta caso la directiva ha reaccionado con más contundencia. El presidente, Roberto García, manifestó ayer que había aconsejado a los comuneros avisar a la Guardia Civil si veían que alguien entraba en su terreno para coger setas. Basándose en lo que dice la Lei de Montes sobre la propiedad de las setas y de otros frutos, García, que además es alcalde de Xermade, se expresó de modo rotundo sobre la postura de la comunidad: «Eu non lle vou coller as patacas a ni ninguén», dijo.

En otras zonas, en cambio, la abundancia de setas era casi un atractivo para visitantes. Así ocurría, y ocurre aunque en menor medida, en Guitiriz, en donde la comunidad de montes de Lagostelle dispone de una amplia superficie en la que no falta la riqueza micológica. El presidente, Francisco Roca, mantiene en este aspecto -accedió hace meses al cargo- la línea de no poner trabas a los que llegan de fuera y recogen setas. Roca recordó ayer que gente de A Coruña solía acudir a Guitiriz y disfrutar de un paseo por el monte como uno de los alicientes. Lo que sí está dispuesta a estudiar la actual directiva, dijo Roca, es la manera de obtener algún beneficio de esa riqueza.

Que vaya gente a un lugar atraída por la abundancia micológica es algo que también se da, por ejemplo, en el ayuntamiento pastoricense. El presidente de la comunidad de montes de A Pastoriza, Ramón Goás, reconoció ayer que los más interesados en las setas eran personas de fuera y que en el municipio se les prestaba poca atención. La comunidad no tiene prohibición alguna en este asunto.

En algunas partes donde hay monte comunal no parecen verse forasteros: la parroquia guitiricense de As Negradas es una de ellas, como manifestó el presidente de los comuneros, Manuel Vázquez. Lo que suele ocurrir, dijo, es que los miembros de la comunidad vayan a recoger setas y se las lleven a su casa.

En San Simón da Costa (Vilalba), tampoco hay regulación, como aseguró la presidenta de la comunidad de montes, María José Orosa. En otra parroquia del municipio, Codesido, se descarta esa medida porque se duda de su eficacia: «Prohibir. Para que, se van ir igual?», se preguntó el presidente de la comunidad, Manuel Rodríguez. Lo que sí se da en esta zona, como en otras, es la costumbre de que los comuneros vayan al bosque y se lleven a sus casas setas que han recogido.

Opiniones distintas sobre la campaña de este otoño

En una comarca como la Terra Chá, de unas parroquias a otras varía la opinión sobre la campaña de este año. Manuel Vázquez, presidente de la comunidad de montes de As Negradas, asegura que es algo tardía. En cambio, Roberto García, que ocupa ese cargo en Lousada, dice que es abundante, lo mismo que opina Manuel Rodríguez, de Codesido. María José Orosa (San Simón da Costa) dice haber recibido comentarios de escasez de setas este otoño.

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