Fiesta en la abadía

Jesús Manuel García OURENSE

SAMOS

Crónica | Celebración del 75 aniversario de la vuelta de los monjes a Oseira Fieles y religiosos de varias congregaciones se sumaron ayer a la inauguración del año de júbilo que inicia el monasterio ourensano con una solemne ceremonia

30 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El monasterio de Oseira fue en la tarde de ayer una fiesta para conmemorar el 75 aniversario de su recuperación como lugar de residencia de los monjes cistercienses que siempre lo habitaron desde la Edad Media. A media tarde, en la iglesia abacial en la que había monjas de varias congregaciones y monjes benedictinos llegados de Samos, además de ciudadanos de Oseira y de otros puntos, comenzaba la ceremonia en el día de dedicación de la hermoso templo. Avanzaba hacia el altar una procesión litúrgica formada por 32 miembros, entre monjes, sacerdotes y los principales concelebrantes: el obispo, Luis Quinteiro, y los abades mitrados de Oseira, José Ignacio Méndez y San Isidro de Dueñas, Enrique Trigueros. Fue una misa muy solemne pero en tempo lento. El obispo les dijo que en un tiempo como el actual haya un momento para celebrar este aniversario «es un signo de gratitud a Dios» y recordó cómo las raíces de Europa están en los monasterios: «Los grandes referentes de la cultura europea siguen estando en los monasterios», señaló para luego decir a los monjes: «Tenéis el gran reto de hacer comprender al mundo que no sois seres apartados de él. Estáis en el corazón del mundo». El abad de Oseira tuvo palabras emocionadas de agradecimiento: «Los monjes de Oseira no significamos nada sin el pueblo de Dios. Somos depositarios pero no dueños de la verdad que nos desborda. Os pedimos perdón si no lo sabemos hacer mejor». Antes de abandonar el templo, fue entonada la Salve, canto tradicional, por otra parte, al caer la tarde, en todos los monasterios cistercienses. Todos vueltos hacia la pequeña imagen de la Señora de Oseira, le dedicaron un canto cuya armonía se fundía con el ritmo que impone la arquitectura. «Saúdanse todas como se fosen irmás. Estas mulleres sonche especiais», le decía una feligresa a otra, al ver a tantas monjas y todas tan amables, en los bancos. Concelebrando estaban los priores de Samos y de Sobrado dos Monxes. Después, en el refectorio monumental, hubo una recepción en un ambiente alegre y de familia entre todos los invitados. Allí estaban el alcalde de Cea y el presidente de la Diputación.