La añorada conexión con Rábade y Outeiro, un proyecto abandonado


Lugo podría ser una de las ciudades europeas con el mayor circuito continuado de pedestrismo fluvial. El posible itinerario podría llegar a superar los cincuenta kilómetros. Pero, de momento, la capital lucense desaprovecha esta oportunidad única que la convertiría en la Meca de las caminatas.

La gran idea que hubo hace años de continuar los paseos abiertos en las orillas del Miño hasta Outeiro de Rei y Rábade está abandonada. Hace ya más de una década que no se abre un solo tramo de paseo. El itinerario podría habilitarse en casi todo su trayecto como un circuito que permitiría hacer la ida por una orilla y la vuelta por otra en buen parte del trazado. Ofrecería al paseante lugares de singular belleza como las isla de Seivane o la presa de O Piago. Se completaría con molinos, alguno de los cuales podría ponerse en funcionamiento o convertirse en museo.

Ese gran trayecto por las orillas del Miño se continuaría hasta pasada A Fervenza, concretamente hasta el puente de la carretera CP 16-11. Para dar todavía más protagonismo al río, hay propuestas de Ciudadanos para crear un jardín botánico cerca de a Ponte y para organizar paseos en barca. A mayores, la alcaldesa de Lugo anunció hace unos meses el encargo de un estudio a técnicos de la Universidad de Santiago para determinar si existen en las proximidades del balneario «pozas» termales y establecer si pueden llegar a ser usadas por parte de la población como ocurre en varios puntos de Ourense. De hecho Lara Méndez había advertido en su momento: «Lugo tamén ten a súa Chavasqueira».

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