monforte / la voz

El mirador de Penas de Matacás, en Castro Caldelas, está dando mucho que hablar por el proyecto de construcción de una tirolina sobre el cañón del Sil entre este punto y el mirador del Duque, en territorio de Monforte, en la orilla opuesta del río. A finales de noviembre se inauguró una ruta de senderismo de largo recorrido -la PR-G 237- que une la capital del municipio ourensano con el mirador de Penas de Matacás. Como resultado de esta intervención volvió a hacerse accesible un singular paraje, un refugio natural conocido como Casa Antiga que fue tradicionalmente utilizado para el pastoreo y que al parecer también ofreció abrigo a algunas personas huidas en tiempos de la Guerra Civil.

Del acondicionamiento de la ruta de senderismo se encargó el Ayuntamiento a través de un taller de empleo. Un tramo de este itinerario, el que discurre por las Penas de Matacás, fue recorrido con frecuencia por los vecinos de la cercana localidad de Paradela para pastorear rebaños de ovejas y cabras. Al quedar nuevamente transitable el camino, un vecino de Paradela se encargó de desbrozar una vieja senda que daba acceso a la Casa Antiga.

Recorrido desde Paradela

Para llegar a la cueva desde Paradela hay que salir a la carretera que lleva a Vilarellos y caminar por el asfalto unos 250 metros hasta llegar al área de aparcamiento del mirador de Penas de Matacás. Luego hay que seguir dirección al mirador, recientemente reformado, que se encuentra a una distancia de 150 metros. Desde este punto se divisan unas espectaculares panorámicas del cañón del Sil. En la orilla opuesta se alzan las abruptas márgenes de A Lampaza y Doade. A los pies del espectador se abre una impresionante perspectiva del embarcadero monfortino de Doade o Ponte da Abeleda y a mano izquierda, ya en territorio ourensano, las riberas de Castro Caldelas y Abeleda.

A la derecha del mirador arranca el sendero PR-G 237, que discurre por la cresta de las Penas de Matacás y más adelante da acceso a la Casa Antiga. Una vez recorridos unos trescientos metros, a la altura de un cordal rocoso que desciende en dirección al Sil, parte a la izquierda un sendero que baja paralelo al roquedal y que lleva hasta la entrada de la cueva, situada a unos cincuenta metros.

Álvaro Rodríguez Rodríguez, vecino de Paradela y presidente de la comunidad vecinal, recuerda con claridad y con nostalgia el refugio. Entre 1950 y 1960 estuvo pastoreando rebaños por estos parajes. «Naqueles tempos aquí había moitísimas cabras e ovellas», señala. «Teñome recollido moitas veces dentro da cova, sobre todo cando chovía e ás veces xuntabamonos ata doce persoas no interior», añade. Que él recuerde, ningún vecino de Paradela pasó la noche en este lugar, aunque tal vez sí lo hicieron los huidos durante la guerra.

En aquellos tiempos, señala Álvaro Rodríguez por otra parte, la maleza no había invadido estos lugares, que estaban cubiertos de bosques de robles, castaños y alcornoques. «Aínda que onde había máis castiñeiros era cara á dereita da cova, río arriba, no lugar de Valiños e cerca da canteira dos Vales», precisa. Por entonces, con los rebaños se podía ir sin problemas por la ribera abajo e incluso llegar a hasta la misma orilla del Sil.

En cuanto a la cueva, Rodríguez recuerda una historia o leyenda popular sobre unos perros que se adentraron en ella y fueron a salir por otra cavidad situada mucho más abajo, en las proximidades del cauce del Sil.

Por encima de la cueva -indica asimismo el vecino- se encuentra un lugar conocido como Alboriña. «Eran uns terreos moi bos onde se sementaba de todo, patacas, centeo, pan... e ademais tamén había castiñeiros», concluye Rodríguez.

DESDE MONFORTE

Hay que salir por la carretera LU-903 que lleva a Castro Caldelas. En el kilómetro 21, en el lugar de O Pombar -en la parroquia de Abeleda-, hay que tomar un desvío a la izquierda hacia Paradela, que se halla a 2,3 kilómetros del cruce

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Un refugio de roca en el cañón del Sil