Flores para el pueblo gitano

Cristina López LUGO

OUTEIRO DE REI

En directo | Celebración de la ceremonia del río Las aguas del Miño,???a su paso por Outeiro,?se llenaron de pétalos lanzados por personas de esta etnia que quisieron recordar así a sus antepasados y reivindicar su cultura

08 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

El pueblo gitano hizo gala una vez más de su espíritu alegre y aventurero y de que la convivencia armoniosa de razas y culturas es posible. Y lo hizo a orillas del río Miño a su paso por Outeiro de Rei, concretamente en el área recreativa de Santa Isabel, en una fecha como la de ayer, 8 de abril, dedicada a conmemorar el Día Internacional del Pueblo Gitano. Fue una celebración que contó con su parte reivindicativa y su parte lúdica, protagonizadas ambas por cerca de dos centenares de personas de la etnia gitana, que no necesitan motivos para pasarlo bien, aunque ayer el motivo no era otro que recordar a sus antepasados. Y lo hicieron de varias formas: lanzando pétalos al río, leyendo una serie de textos y escuchando el himno internacional del pueblo gitano. La ceremonia del río se celebró al mediodía, junto a las apacibles aguas del Miño. Todos los gitanos allí concentrados pudieron escuchar por boca de uno de los patriarcas el citado himno, que concluye con esta poética frase: «la cara morena y los ojos oscuros me gustan tanto como las uvas negras». Después, un joven gitano leyó un texto de Juan de Dios Ramírez Heredia, de marcado carácter reivindicativo, que contenía frases como ésta: «la cultura está centrada en el conocimiento no en los genes», y que encerraba claras referencias al derecho del pueblo gitano a defender sus propias concepciones de la vida. Tras las palabras llegó el momento más emotivo de esta ceremonia, cuando mujeres y niñas de etnia gitana lanzaron al agua los pétalos de las flores, en este caso claveles blancos y rojos, para recordar a todos sus antepasados, que abandonaron sus tierras de origen en busca de un futuro mejor, y particularmente a aquellos que sufrieron en su piel el odio y el rechazo por motivos étnicos y que encontraron muchas dificultades en su largo caminar. La ceremonia adquirió entonces un tono mucho más festivo, al tiempo que los gitanos animaban al resto de los allí presentes a sumarse a la celebración. Así lo hicieron las concejalas lucenses de Muller e Benestar Social, Carmen Basadre, y de Xuventude, Rosana Rielo; la artista Luz Darriba y el subdelegado del Gobierno, Jesús Otero, recibido con mucho cariño por varios de los chicos y chicas gitanos allí presentes, algunos de ellos alumnos suyos en su etapa como profesor y director del colegio de Casás, de ahí que no cesaran de agradecerle que hubiese hecho un hueco en su apretada agenda para acompañarlos en ese día de conmemoraciones para el pueblo gitano. Más tarde se uniría a la celebración el alcalde de Outeiro de Rei, José Pardo Lombao. Y mientras los gitanos iban preparando las mesas del área recreativa de Santa Isabel para degustar las raciones de empanada, tortilla y lacón asado que habían preparado, Eva Vera Ledo, coordinadora provincial de la Fundación Secretariado Gitano, junto con otros chicos y chicas de esta organización, que es la que está promoviendo desde el año pasado la celebración de la ceremonia del río de manera más o menos organizada, manifestaban su deseo de que año tras año se vaya sumando más gente a estos actos, que en el fondo sirven para conocer mejor a los gitanos y dar un paso adelante en sus aspiraciones de reconocimiento cultural e integración plena en la sociedad. Una hora después del inicio de la ceremonia, el ambiente festivo ya se había adueñado del lugar y no tardó en sonar la música, ya fuese la de la radio o la de la guitarra que uno de los gitanos llevó consigo y cuyas notas sirvieron para que algunas chicas se arrancasen a cantar y otras a bailar. El resto de los presentes, gitanos o no, se iban sumando poco a poco a la fiesta, tocando las palmas y dejando escapar algún que otro ¡olé! y ¡vivan los gitanos! Con la música de fondo, los pétalos de los claveles siguieron su curso río abajo.