Amor vecinal en la Taberna de Paquete

Vázquez y Rois escenificaron ayer que el colectivo que representan no existen fisuras


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En las últimas semanas circuló en diversos ambientes locales la versión de que dos pesos pesados del movimiento vecinal lucense, Jesús Vázquez y Fernando Rois, andaban picados. La causa era que al primero, que es el presidente de la Federación de Asociación de Veciños le contrarió un artículo del segundo, que es el portavoz del citado colectivo, destacando la labor de los vecinos, voluntarios y brigadistas en la extinción de los graves incendios de mediados de octubre. La Voz publicó el artículo de Rois, pero otros medios lo convirtieron en información interpretando su parecer.

En la Diputación y en el Concello, instituciones vinculadas al PSOE, consideraron que el portavoz del colectivo había salvado a la Xunta de sus críticas y que su artículo había sido jabonoso o demasiado dulce con Santiago. Eso trajo como consecuencia que algunos cargos socialistas llamasen a capítulo a Jesús Vázquez para darle un tirón de orejas y recordarle que la federación vecinal tenía en la Diputación un buen valedor. Los políticos querían correspondencia.

A mayores llegó la crisis de las pancartas del tren de la asociación que los bomberos arrancaron por orden de la alcaldesa. Dicen que fue en rabieta por lo de Rois. El lío estaba montado.

Ayer, la Federación mantuvo un encuentro con el presidente de la Confederación Hidrográfica, Francisco Marín. A mayores de la sequía y de lo que hace el organismo en los ríos lucenses, la reunión tenía morbo. Faltaba por saber si acudirían a ella los dos protagonistas y cuál sería el comportamiento o reacción de ambos. Pero Vázquez y Rois son dos viejos zorros y nada más acabar los discursos se dieron un abrazo que no pasó desapercibido, ni mucho menos. Seguro que querían que todos vieran que todo va bien entre vecinos.

Vino y chorizos

Pero además, los dos veteranos del movimiento vecinal acabaron en la Taberna de Paquete, en Santa María Alta, a donde llevaron al presidente de la Hidrográfica para convidarlo a unos pinchos en deferencia por la atención que presta desde el organismo que antes presidió el lucense Francisco Liñares.

La Taberna de Paquete se conoce así porque en esa casa funcionó durante muchos años la cartería de la parroquia. Allí tenían que ir los vecinos a recoger los paquetes, de ahí que le quedara a la vivienda el nombre de Casa de Paquete. El establecimiento es de los de vino del país y chorizos caseros. Había vino nuevo en la taberna, pero Vázquez y Rois, pasaron. El primero tomó agua y el segundo un clara embotellada. Y así, sin tinto, volvieron abrazarse para escenificar amor y para que los fotógrafos regresasen contentos.

«¿Pero lévanse ben ou lévanse mal?, dicen que preguntó alguien de una asociación. Pues esa fue la pregunta trasladada por la tarde a los dos protagonistas. Respuesta: «Perfectamente».

Los dos coincidieron en indicar que en la Federación confluyen colectivos de distinta ideología. Vázquez considera que pudo que Rois no calculase bien a la hora de exponer su opinión sobre un asunto que entiende extremadamente sensible, como son los incendios. El presidente advirtió: «A min non me gustan as cousas monolíticas. Non me soa ben onde se diga que todos pensan o mesmo. Entre nós hai horas de debate e non nos poñemos de acordo nalgúns asuntos. Iso pasa cando unha organización está viva».

«A Federación, con xente de toda sensibilidade, está unida, máis que nunca. O que ocorre é que hai intereses en transmitir que existe desunión. Cando se apoia ao PSOE, non gusta ao PP e ao revés. Pero non hai nin tres correntes, nin unha. Eu non estou colocado en ningunha forza política e non vou calar a boca porque lles sente mal a uns e a outros ben», explicó Fernando Rois. «Puiden cometer un erro, pero como portavoz considero que podo dar a miña opinión como tal, sen necesidade de acordar. E no caso de que non poda opinar, pois terán que poñer a outro», expresó.

 

Los vecinos reclaman actuaciones en los cauces de seis ríos de la provincia

El presidente de la Hidrográfica explicó que habían actuado últimamente en un tramo de 40 kilómetros de ríos lucenses, repartidos entre el Miño, el Mera, el Neira y otras corrientes de los municipios de Guitiriz y Castro de Rei. Los vecinos quieren que sigan las actuaciones y así lo pidió Jesús Vázquez, el presidente del colectivo vecinal.

El responsable de la Federación dijo que habían formulado peticiones al presidente de la Hidrográfica pensando que acabarían en un cajón, pero se sorprendieron al ver como, al poco tiempo, Marín se interesaba por las solicitudes. Ahora, los vecinos quieren más. Por ejemplo, limpiar el cauce del Vilamoure en Esperante. Este río recibió gran cantidad de tierra debido a las obras de la autovía de Santiago.

Piden también mejoras en el cauce del Chamoso en O Corgo y en la zona sur reivindican actuaciones en tramos del Cabe, el Mao y el Sarria. A mayores, el presidente de la asociación vecinal de Castelo, reclamó que sean retirados del cauce del Rato los lodos acumulados. Actualmente hay más tierra que agua. Marín planteó incluso derribar algunas represa.

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