«Por favor, que nos arreglen esta carretera»

Los vecinos de O Corgo y Outeiro están cansados de la falta de seguridad y de sufrir el mal estado de la N-VI


La N-VI a su paso por Outeiro de Rei y por O Corgo desespera a los vecinos y conductores. Aunque hay promesas desde Fomento de arreglar la nacional desde Robra hasta Rábade, incluyendo la peligrosa travesía de Outeiro; y recientemente el Gobierno contestó a los vecinos de O Corgo que prepara un proyecto de rehabilitación entre Gomeán y Nadela, la realidad es que el firme se deteriora aún más este invierno.

«Esto está feito un desastre e tíñana que arreglar en vez de gastar os cartos noutras cousas...», explica José Pino, vecino de Robra. Mercedes, del mismo lugar, también se queja de la falta de seguridad: «Aquí o sistema para cruzar é mirar dun lado para outro, e mira que morreu moita xente», explica esta vecina, afectada en su momento porque la N-VI partió en dos la parroquia de Robra, algo que también hizo con el centro de Outeiro, dejando los colegios, el centro médico, la farmacia, la hostelería, el Concello o el centro cultural en diferentes márgenes. Llevan años esperando por medidas de seguridad (pasarelas, rotondas) que les permitan vivir tranquilos, además de padecer el mal estado del firme: «É unha vergonza como está, tiña que haber unha pasarela para cruzar e logo os baches non só a nacional, tamén da A-6. Os clientes do bar xa nos din que ‘estamos perdidos’, e non paramos de recibir queixas de que ambos firmes van a peor e non se toman medidas», explica Ángel, que trabaja en el bar Soborvila. Este local se encuentra en el cruce que une la N-VI y la A-6 y que usan numerosos camioneros. «Todos os vehículos que veñen de Begonte e Rábade, como está mal a autovía, pasan por aquí diante», señala Ángel.

A unos 15 kilómetros hay otros lucenses que llevan años sufriendo la N-VI. Se trata de residentes a lo largo de las rectas de O Corgo que ven como sus coches saltan entre baches y calzadas sin pintar. «O peor está en Laxosa, que cada ano que pasa está peor, e nótase nas rodas e nas suspensións unha barbaridade», explica Gustavo. Otro vecino, Agustín, no se corta: «É unha vergonza o desfeita que está e con este inverno é peor, vés a saltos seguidos, desfacendo os amortiguadores, as rodas, os coches... pero vese que lles importa pouco o que sucede aquí».

Los vecinos y empresarios de O Corgo, tras una campaña de movilizaciones, presentaron a finales del 2017 a la Subdelegación del Gobierno, al ministro de Fomento y a la Demarcación de Carreteras en Galicia casi tres mil firmas pidiendo el arreglo de la N-VI. Acaban de recibir las respuestas y aparecen buenas palabras pero pocas soluciones. Así, el director General de Carreteras, Jorge Urrecho, indica que se realizan trabajos de rebacheo y que la vía está en condiciones óptimas para el tráfico que recibe. Aun así, anuncia que están trabajando en un proyecto para la rehabilitación superficial del firme entre Gomeán y Nadela, pero sin concretar fechas.

Por su parte, el subdelegado del Gobierno, Ramón Carballo, indicó en una carta a la federación vecinal de Lugo que «respalda las peticiones fundamentadas y presentadas... y que hay que tener en cuenta, eso sí, que por más que nosotros veamos razonable la petición, no tenemos capacidad de decisión sobre lo planteado». Carballo termina afirmando que desde la Subdelegación «se están realizando las gestiones para que la petición sea estudiada y atendida por las autoridades competentes».

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