«Todo es una pesadilla»

xosé Carreira texto LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

<span lang= es-es >EL PROPIETARIO DEL NEGOCIO, DESOLADO</span>. Abelardo Buján, a la derecha de la imagen, no pudo contener las lágrimas al ver por los daños provocados por el voraz fuego. Le acompañan en la imagen su esposa y también el edil del PP, Enrique Rozas, con el incendio aún sin acabar extinguir.
EL PROPIETARIO DEL NEGOCIO, DESOLADO. Abelardo Buján, a la derecha de la imagen, no pudo contener las lágrimas al ver por los daños provocados por el voraz fuego. Le acompañan en la imagen su esposa y también el edil del PP, Enrique Rozas, con el incendio aún sin acabar extinguir.

Abelardo Buján, un culturista que creó una red de tiendas en las que ofrecía de todo, era ayer incapaz de valorar los daños ocasionados por el incendio que destruyó su empresa

30 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La tienda que ayer arrasó el fuego en A Milagrosa era un verdadero paraíso para aquellos consumidores que buscan artículos que no es posible hallar en otros establecimientos. Abelardo Buján, su dueño, fue muy conocido hace unos veinte años por ser uno de los primeros culturistas que hubo en Lugo. Dio a conocer esta modalidad cuando en la ciudad apenas tenía repercusión alguna.

Aprovechando su afición a la especialidad ya reseñada, Buján abrió la tienda Marathon que ayer perdió. La compaginó con la venta de artículos deportivos y también con un gimnasio que acabó cerrando hace ya algunos años.

Este lucense se percató que el negocio estaba en la venta de artículos diversos que no se podían conseguir en otros establecimientos, y por ese motivo acabó destinando el gigantesco bajo del número 165 de la avenida de A Coruña a ofertar lo inimaginable. No solo era un centro de venta al público sino que era el centro neurálgico de la empresa que montó para realizar ventas de Internet, que era la que realmente le daba dinero.

Buján llegó a tener otras tres tiendas en la ciudad, sin embargo cerró dos. La última fue la que tenía en la avenida de Ramón Ferreiro. Todo el material lo desplazó para la que ayer se quemó. Por eso las pérdidas son todavía más abultadas.

Abelardo estuvo ayer por la mañana trabajando en la tienda con su familia con total normalidad. «Estaba en el sofá en plena siesta cuando me llamaron para decirme lo que estaba sucediendo. Fue como una pesadilla. Salimos poco antes de las tres y todo era normal. Luego me avisaron de lo que pasaba a las cuatro y media. En ese tiempo cambió todo», apuntó el empresario que, por momentos, no pudo contener las lágrimas porque su futuro como industrial se presenta ahora complicado.

Ni se imagina cuáles pudieron ser las causas del incendio. Explicó que en el local quedó un depósito vacío de combustible. Era el que utilizaban para mantener el agua caliente y la calefacción del gimnasio.

En directo las consecuencias del fuego