Volantes y botellas

LUGO CIUDAD

SEAMOS serios. Pretender que la tropa no beba alcohol es imposible. Tampoco sería bueno. La cervecita, el vinito o la copita forman parte de nuestra forma de ser, de festejar e incluso de olvidar. Lo que no sólo es posible sino obligatorio es que el que agarre un coche no lleve ni pizca de alcohol en las venas. La cuestión es cómo lograrlo. Multas a saco y retiradas de carné ayudan, pero hay que convencerse de que conducir borracho es de tan mala educación como eructar en público. Galicia es pionera en desligar volantes y botellas. Vilagarcía, Pontevedra y ahora Lugo cuentan con programas cuyo eslogan podría decir algo así como: hermano bebe, que la vida es breve y mucho más si tras beber coges tu coche otra vez. Y si todo falla, súbase a un taxi.