La Xunta repite las mismas cantidades del 2016 al no ejecutar algunas obras

En la fase de enmiendas se aclararán partidas para la provincia que el proyecto de cuentas no define


lugo / la voz

Los presupuestos de cualquier administración pública se pueden interpretar a gusto de colores e intereses. Pero lo que sí es innegable son las cantidades fijas que quedan escritas negro sobre blanco. Sobre los presupuestos de la Xunta para el 2017 aún resta mucho por definir y decidir, ya que estamos en la fase de proyecto y en el Parlamento tendrán que debatirse las enmiendas. Es previsible que en el caso de la provincia de Lugo el grupo popular introducirá mejoras sobre las cifras presentadas el pasado sábado o, por lo menos, definirá algunos conceptos que tienen estos días algo preocupados a los vecinos de la provincia.

Si analizamos las cifras presentadas para el 2017 nos encontramos con concreciones millonarias (como las inversiones en el aeródromo de Rozas para el centro de drones) frente a otros conceptos que no aclara. El caso más evidente es el de la Muralla romana, al que seguro que se destinará algunos de 1,5 millones de euros para la conservación del patrimonio previsto en la provincia de Lugo. Lo mismo sucederá, se supone, con Santa Eulalia de Bóveda, para el que la Consellería de Cultura se comprometió a ejecutar un plan de conservación. Y es que los presupuestos pueden ser capaces de estipular cantidades muy pequeñas para conceptos concretos, mientras que en otras ocasiones deja abiertas las partidas de forma millonaria. Uno de los gastos que llamó más la atención fueron los 12,3 millones de euros de la Sociedade Pública de Investimentos (SPI) para obra nueva en la provincia, pero no significa que se vayan a acometer mejoras, sino que son un instrumento financiero que emplea la Xunta para pagar obras anteriores.

Se supone que ahora entramos en una fase de presiones políticas de la oposición y colectivos vecinales y sociales. Además, habrá llamadas nerviosas de los diputados que sustentan el gobierno popular para concretar esas partidas indefinidas, que en el caso de Lugo pasan por conceptos como el equipamiento del nuevo auditorio (hay comprometidos al menos 1,2 millones, aunque la Xunta espera que otras administraciones aporten los 3,6 millones necesarios), el cuartel de San Fernando (donde está previsto ubicar el Museo da Romanización) o la prometida nueva residencia de mayores de Lugo, para la que el Concello ya aportó los terrenos.

Posibles errores

También puede ocurrir que de las cuentas de la Xunta exista algún error o ausencia que se corrige en la fase de enmiendas. Precisamente hablando de residencias, llama la atención que de los 2,1 millones que destina Política Social para la mejora de centros asistenciales no haya ningún euro para la provincia de Lugo, mientras que A Coruña se lleva el 50%, Ourense el 30% y Pontevedra el 20%. ¿Un error?

Lo que sí se puede constatar es que las cuentas que presentan las administraciones a veces son papel mojado y declaración de intenciones. Un ejemplo se puede ver en los 450.000 euros que se marcan para el Plan Paradai en el 2017. Es la misma cantidad que se puso en el 2016 y que nunca se llegó a ejecutar. Por no hablar del casi medio millón previsto este año para el nuevo colegio Sagrado Corazón y que para el 2017 se queda en 150.000 euros.

Lo que sí recogen los presupuestos de la Xunta para Lugo son una serie de inversiones en materia de reforma de viviendas de cascos históricos -planes Hurbe y Rexurbe, con 1,6 millones respectivamente) o la elaboración de sendas peatonales y para ciclistas por importe de 1,5 millones de euro.

Los alcaldes de Friol y Palas presumen de una inversión ya asignada para este año

El alcalde del PP de Friol, José Ángel Santos, y el independiente de Palas de Rei, Pablo Taboada, mostraron ayer su satisfacción porque en los presupuestos de la Xunta se asignan 120.000 euros para comenzar los primeros pasos que mejoren la LU-231, una vía que une ambas villas y luego tendrá continuidad hacia Begonte, de tal forma que los tres concellos tendrán conexión con las autovías A-6, A-8 y A-54. Ambos regidores mantuvieron recientemente reuniones con técnicos de la Xunta para que la reforma no se quedase en una simple mejora del firme, sino que se introduzcan las reformas necesarias en el ancho de la vía para que facilite el transporte de vehículos pesados. Esas mejoras incluyen la eliminación de curvas y la regeneración de puentes. La Xunta contempla en los presupuestos 5,7,5 millones a repartir en cuatro anualidades.

Lo que no señalaron ayer los alcaldes son dos detalles no menos importantes. Uno, que ya para este año 2016 había estipulados 120.000 euros, la misma cantidad que se asigna para el 2017. Y por otro lado, que el Plan Move de la Xunta, del 2009 al 2015, reflejaba una vía de unos 40 kilómetros entre Begonte-Friol-Palas y con un presupuesto de unos 32 millones de euros, una inversión muy inferior a la que finalmente se ejecutará.

La vía que acordaron el exalcalde Antonio Muiña y el conselleiro Agustín Hernández casi era un corredor, mientras que al parecer ahora se hará una ampliación de dos metros de ancho y se mejorarán las curvas. Eran otros tiempos de bonanza económica y otros actores políticos.

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