Nuevos tiempos en el PP lucense

FRIOL

TRIBUNA | O |

07 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

PARECE que ya han llegado nuevos aires para el PP de Lugo porque la cúpula del partido ha decidido que Joaquín García Díez será su candidato a la alcaldía de la capital. Pero no le gustó al presidente de la Diputación, ni al alcalde de Friol, que saben que en la lista de García Díez el número dos nunca será Cacharro. Y el número dos de la ciudad es el que suele presidir la Diputación si su partido gana en concejales en la provincia. Cacharro y Muiña decidieron que era el momento de disparar un cañonazo en forma de entrevista y testamento para atraer el apoyo de los alcaldes y asustar a la dirección de la flota. Pero la pólvora estaba mojada. El supuesto cañonazo se convirtió en el último cartuchiño flojo disparado a destiempo. Los alcaldes hicieron oídos sordos, excepto el del pueblo de Fraga, que incluso preguntó en voz alta quién eran ellos para intentar dirigir ya ninguna escuadra. Y la dirección de la flota ordenó seguir navegando sin hacer caso del cartuchiño mojado. Para demostrar que el piloto y el contramaestre de un viejo galeón nunca dirigen una armada. Ni siquiera en los malos tiempos y con viento en contra, porque precisamente en las tempestades es cuando se necesitan jóvenes almirantes. No sirvió para nada la entrevista de Cacharro diciendo que aún tenía fuerzas para seguir. Ni un testamento de Muiña en el que bajo una supuesta petición de unidad popular, lo que ponía de relieve era la división entre Cacharro y el presidente provincial del PP, posicionándose a favor del primero. Al contrario, motivaron que el propio Barreiro -como presidente del partido- les recordase la norma de que la ropa se lava en casa decentemente. La cúpula del PP pondrá a prueba a Cacharro para ver si es capaz de remar para otros. Y si no lo es, justificará que no es digno de seguir en la flota.