«Ahora nadie se compromete para siempre»

La Voz

CASTROVERDE

Esther tiene 79 años y, con su hermana, hace diez que dirige celebraciones de la palabra en Castroverde. En todo el año solo disponen de dos domingos libres y asegura que en las parroquias a las que asisten «nos han aceptado bien». Se queja, sin embargo, de que la gente participa poco y admite que las celebraciones de la palabra no han proliferado: «Creo que los laicos no nos sentimos parte de la Iglesia. No nos sentimos responsables». Dice que el celibato debería ser opcional y que la presencia de la mujer en la Iglesia debería ser revisada: «No soy radical sobre eso, porque a mí no me hubiera gustado ser ordenada. Pero el problema no está ahí, sino en la manera en que se vive. Nadie se compromete para siempre».