Un matrimonio de Begonte vuelve a casa tras las inundaciones: «No sirve nada, está todo para tirar»

Xosé María Palacios Muruais
XOSÉ MARÍA PALACIOS VILALBA / LA VOZ

BEGONTE

Rebeca Fernández

Vecinos de la localidad regresan a sus hogares para comprobar los destrozos

19 ene 2023 . Actualizado a las 21:38 h.

 Loli Grandío volvió a su casa, en Begonte, este miércoles. Poco antes de las dos de la tarde entró en la vivienda, situada junto a la N-6 y muy dañada por las inundaciones del martes. «No sirve nada, está todo para tirar», decía casi entre sollozos. La puerta de la vivienda, una construcción de planta baja, da acceso a la cocina, en cuyo suelo se veían desde troncos de madera para encender el fuego hasta cuencos de cristal.

Nada de eso servirá ya, igual que ocurre con enseres de otras partes de la vivienda. Loli Grandío no fue evacuada el martes porque cuando el nivel del agua se convirtió en un peligro, estaba en la parroquia de Arcillá, en el vecino concello de Begonte, en donde cuida a una mujer mayor.

Tampoco su marido, Carlos Franco, estaba en casa, aunque sí fue evacuado. Él, ya jubilado, se marchó el martes por la mañana a la casa de unos familiares que viven casi enfrente. La prisa le impidió llevarse muchas pertenencias: «Cogí unas mudas de ropa interior y a la perra y me fui», decía este martes. Su mujer durmió el lunes y el martes con la mujer que cuida; él, en casa de unos familiares que viven en Rábade.

Mientras reconocía que buena parte de los enseres están inservibles, Loli Grandío reconocía que sus hijos le habían lanzado un aviso. «No te muevas», le dijeron para aconsejarle que no se apresurase en inspeccionar la vivienda. Pudo más el apego familiar, ya que la casa fue construida por decisión de su padre en 1984, y ahora la comparten ella y sus hermanos.

Los hermanos viven en el País Vasco. Ella también emigró, y vivió en Vizcaya y en Álava. En el País Vasco conoció al que hoy es su marido, natural de Palencia. Volvieron a Begonte hace dos años, y la riada del martes fue tan grande que el agua dañó incluso unas medicinas: «Madre mía, madre mía», sollozaba este martes al ver el estado de la casa.

Secundino Grandío: «Nunca pensei que me sacarían da casa en lancha»

Secundino Grandío y su mujer, Teresa Piñeiro, fueron evacuados sobre las dos de la tarde del martes. «Nunca pensei que me sacarían da casa en lancha», decía este miércoles. «Coma esta non vin ningunha», aseguraba este miércoles tras haber vuelto a la vivienda. Una tía suya y la madre de su esposa viven con ellos y también salieron de casa en la embarcación del Grupo de Emerxencias Supramunicipais (GES) de Cervo que se trasladó a la Terra Chá para las evacuaciones. Carlos Franco, casado con su prima Loli, fue igualmente evacuado con ellos.

 «Nunca pensei que a auga collería este nivel. Dábame pola cintura. Eu podía saír, pero miña sogra non ía saír nadando», explicaba este miércoles. La casa tiene bajo y un piso, y en la planta baja hay varias dependencias: cocina, despensa, cuarto de baño y hasta un dormitorio, donde duerme su suegra para no tener que subir y bajar escaleras.

Cuando ya intuía que la inundación podía ser fuerte, colocó la cama de la madre de su mujer sobre unas sillas, pero ni así logró ponerla a salvo del agua. Si los planes no se tuercen, el matrimonio ya dormirá este miércoles otra vez en casa. Sin embargo, los daños en la planta baja son más que evidentes: «A auga estragounos a cociña toda», afirmaba. Por ejemplo, la nevera y el lavaplatos quedaron dañados, y la madera colocada como revestimiento de la pared cedió en algunos sitios.

Severino Grandío y su mujer viven en esa casa desde hace unos 40 años. Tras la inundación del 2000, que también causó grandes daños en la comarca chairega, colocaron plaqueta en la planta baja, levantaron el piso unos 40 centímetros e hicieron una pequeña inclinación para que el agua, en caso de llegar, se encontrase con una pequeña barrera. La defensa no sirvió de nada este martes. Mirando la escalera exterior que conduce directamente a la primera planta, Secundino Grandío afirmaba que el agua había llegado al cuarto peldaño.

Restablecido el suministro de agua

El suministro de la red municipal de agua se restableció ya este miércoles. La estación de bombeo (situada en la zona de Riocaldo, a unos centenares de metros de la N-6) se quedó sin suministro eléctrico porque el agua entró en las instalaciones y alcanzó los dos metros y medio de altura, explicaba el alcalde, José Ulla.

Al fallar el bombeo, el depósito se vació y el suministro se interrumpió. Restablecerlo era una prioridad del Concello, ya que el abastecimiento llega a gran parte del municipio: según datos aportados este miércoles por el alcalde, hay unos 2.000 contadores en un concello que no llega a los 3.000 habitantes (2.951, según el Instituto Galego de Estatística).

Necesidad de una reunión

El año 2000, que tantas veces recuerdan estos días los vecinos para referirse a otra gran inundación, también fue citado por el regidor. Su impresión es que esta vez llovió menos pero el agua alcanzó mayor nivel. Por ello cree necesario analizar con otros organismos, como Augas de Galicia y la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, lo ocurrido. Para Ulla, es conveniente saber, por ejemplo, si el río Ladra, cuya crecida causó las inundaciones, tiene el cauce debidamente limpio.

En las cercanías de la Casa do Concello y de la playa fluvial, donde la crecida del río fue notable el martes, el nivel era este miércoles más bajo. No obstante, las casas cuyos ocupantes fueron evacuados seguían vacías, y solo algunos curiosos se acercaban para ver dónde se había producido una crecida que, como reconocían, les resultaba sorprendente.