Los asturianos van de excursión a A Fonsagrada para comer el pulpo

Un establecimiento de la localidad se queda sin sitio los fines de semana debido a la presencia masiva de comensales


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A Fonsagrada no tiene mar. La costa queda a más de sesenta kilómetros de distancia, al igual que O Carballiño también está lejos del mar. A pesar de esa circunstancia, en las dos localidades el pulpo es protagonista aunque lleva ventaja la ourensana.

Desde hace una larga temporada, una pulpería fonsagradina, O Candal, cuelga algunos sábados el cartel de no hay sitio debido a que sus raciones se hicieron famosas en Asturias. Es habitual que al establecimiento lleguen los fines de semana varios autocares de excursionistas que, además de visitar la zona aprovecha para degustar el cefalópodo.

Chelo López cumplirá pronto los 30 años como pulpeira, doce en el actual local «A nosa clientela de Asturias dinos que o polbo de aquí ten outro sabor diferente», dice la hostelera. Cuenta que fue un cura fonsagradino, que ejerce en Asturias, el que hizo el descubrimiento. Comenzó a correr la voz y ahora en el local tienen que prestar atención especial a la agenda que ya empieza a estar completa para los próximos sábados.

«Agora mesmo, o 90% da nosa clientela provén de Asturias. En algunhas épocas do ano xa non podemos admitir excursións durante as fins de semana porque temos que garantir un bo servizo en todo momento», expresó.

¿Y de dónde viene al pulpo que se come en esta Fonsagrada sin mar? La duda la despeja la pulpeira: «De Canarias y Marruecos». Podría ser también de los caladeros mauritanos, pero a Chelo no le agrada especialmente su textura y, en definitiva, su sabor. El gallego, añade, escasea y es complicado conseguirlo en las cantidades que el establecimiento necesita para dar abasto a la demanda.

La preparación que llevan a cabo en O Candal no tiene grandes secretos. Chelo López cree que el comensal que se decante por este producto no debe mezclarlo con otros platos. En la carta, por ejemplo, no hay ni churrasco ni otro tipo de carnes. «Iso garante que se vaia cocendo o polbo e logo servindo na mesa. Non é requente nin tampouco do día anterior. Cocido e servido, esa é unha das razóns polas que gusta o noso produto. A maiores, tamén somos, moi estritos á hora de mercar as distintas partidas. Xa non é a primeira vez que, ao non reunir as características que nós establecemos, solicitamos ao distribuidor que viñera recollelo. Non pedimos prezos, pedimos calidade», contó la pulpera.

Otro aspecto que incide en el éxito es que, por lo general, los clientes repiten y en el local van conociendo poco a poco sus gustos. «En moitos casos xa sei como o queren. Uns máis duro; outros, máis brando. Tamén hai que saber quen quer picante ou doce; con máis ou menos aceite que, por certo, ten que ser de calidade», apuntó la hostelera.

En la carta hay raciones de croquetas, calamares, merluza y también ensaladas, además de algunos postres. Y poco más, porque el pulpo es protagonista. Lo sirven todo el año y lo acompañan con vinos gallegos y algunos riojas y riberas. No hay por qué beber vino, dice la pulpera. Existe la creencia de que no sienta bien pero, asegura, que eso eran antes cuando el pulpo se cocía deshidratado, captaba el agua que se tomaba y podía causar pesadez de estómago. Ahora hay quien lo toma con cola y otras bebidas.

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