Fernando Ónega

ANTÓN GRANDE TRIBUNA

LUGO

No recuerdo con exactitud cuándo conocí a Fernando Ónega. Sí tengo en la memoria cuando inauguró los nuevos estudios de Radio Lugo, en donde  yo trabaja por aquel entonces.

Allí lo entrevistaría años después, como recoge la fotografía de ambos en los libros de Paco Nieto dedicados a los 75 años de esta emisora y a los 90 de la radio en Lugo.

Recuerdo con cierta coña otra entrevista, esta vez en la tele, con su hermano José Ramón, alto cargo en Madrid. Habíamos quedado con Fernando, que se encontraba en Pol, tierra natal de ambos, para meterlo telefónicamente por sorpresa en dicha entrevista. Comenzamos hablando de temas generales hasta que le dije que había una llamada de alguien que quería saludarlo. Se escuchó entonces a Fernando: Qué tal irmán, cómo estás? a lo que José Ramón contestó: cortaches a herba? La respuesta no se hizo esperar: cortei!, ho, cortei”, una muestra de la retranca y el buen humor que caracterizaba a los dos hermanos.

Encontraba últimamente a Fernando en Lugo, a donde acudía  en compañía de su amigo y paisano Jenaro Castro, periodista de TVE, y las esposas de ambos. Tenían por costumbre venirse durante un par de días en sus vacaciones veraniegas en Pol.

La última vez que estuve con Fernando fue hace un par de años, en el homenaje a Alonso Montero, del que él había sido alumno, al igual que una gran parte de los que estábamos en el Instituto “Lucus Augusti”, donde el profesor había impartido clases. Llevaba Fernando una mascarilla, le pregunté la causa, me explicó que había tenido una operación y debía llevarla para evitar contagios.

Fernando Ónega es desde ayer, merecidamente, Hijo Adoptivo de Lugo. Lástima que no haya podido recibir esta distinción en persona. Estaría muy orgulloso.