Destacaba la prensa estos días que los precios han subido de manera desmedida desde la pandemia y que, por ejemplo, un tercio de los salarios se emplean en el alquiler de la vivienda, y que esta subida está ocasionando la desaparición de la clase media.
Es cierto que se está tratando de poner freno a estas alzas en los alquileres, ya sea a través de leyes, o bien con compensaciones en la declaración de la renta, a los propietarios de pisos en alquiler que decidan rebajar los precios, o bien mantenerlos sin elevarlos.
La teoría es muy bonita pero vayamos ahora a los hechos, dados a conocer también en los medios de comunicación. En el Resurrection Fest, finalizado hace una semana, se venía cobrando por el alquiler de un piso, durante cinco días, entre 2.500 y 3.000 euros aunque también es cierto que en el mismo se alojan pandillas de 8 ó 9 amigos con lo cual, les sale más económico. A su vez, en A Mariña, especialmente en las localidades con mayor tirón turístico ahora en estos dos meses de verano, los precios andan sobre los 2.500 euros la quincena o los 3.500 el mes entero e incluso, aquellos propietarios que tienen la posibilidad de alquilar la primera quincena de septiembre, sumarían otros 2.000 euros más.
Hagan cuentas ahora: el alquiler del piso en el Resurrection, más los dos meses de verano o mes y medio más, sale la cuenta en unos 12.000 euros, esto claro en Viveiro, que en otras localidades bajarían a nueve o diez mil euros.
Ello genera a su vez otro problema: la falta de pisos en alquiler porque no interesa o si se hace, es con la condición de dejarlos a mediados de junio. La solución, desde luego, no es fácil.