Es la primera vez en décadas que se aprecia el interior de una manera tan clara
09 feb 2026 . Actualizado a las 08:24 h.En medio de una situación compleja y tensa, el responsable del Plan Director de la Muralla, José Ignacio López de Rego, supo ayer sacarle una nota positiva al desplome de un tramo del monumento en la rúa do Moucho sucedido en la noche del sábado. «Este derrumbe nos permitirá analizar muy bien el interior de la Muralla para entender cómo es realmente por dentro y los riesgos que entraña. Es la primera vez en mucho tiempo que se pueden ver los materiales y la estructura tan claramente. He de reconocer que me he quedado sorprendido. Hasta cuando pensamos que lo sabemos todo, siempre se puede aprender», expresó mientras le trasladaba a los cargos de la Xunta y a los medios de comunicación su punto de vista sobre lo sucedido.
Y es que en la postura de López de Rego puede estar la clave. Ahora que la Muralla ya ha sufrido este contratiempo, Patrimonio —con la ayuda del Concello— pretende hacer limonada con los limones que le ha dado la vida y transformar el contratiempo en una oportunidad. «La parte de la reparación es fácil, en mi opinión. Hasta creo que podremos reutilizar el material caído para volver a levantar este tramo. Y luego, claro, debemos estudiar el resto de la construcción para ver dónde se pueden dar defectos de este tipo y evitar que vuelva a pasar algo así», afirmó el responsable del Plan Director, aportando una visión optimista de nuevo.
Para él, ahora hay tres prioridades: estudiar, reparar y prevenir. El experto destacó también que la rehabilitación debe extenderse también unos metros a los lados de la parte que se vino abajo, ya que tendrán el mismo problema estructural y podrían caer si viene otro día de mal tiempo. «Hemos tenido suerte de que exista un Plan Director que tenga un mapeo tan profundo de la Muralla, porque eso nos ha llevado a conocerla a la perfección y a poder agilizar estas tareas», aseguró ayer.
López de Rego tiene claro que el desplome se produjo «por un deslizamiento», y no por una «caída plana del muro». Eso evidenciaría que fue el agua la que debilitó el material que luego se vino abajo. Por eso, aseguró que, «dentro de lo negativo que es que algo así haya pasado, ocurrió en una zona que ya sabíamos que tenía defectos y que no afectó a ninguna otra construcción».
Mientras tanto, la prioridad es asegurar la zona. De eso se encargará el Concello, que aquí si tiene competencias. Miguel Fernández, el alcalde, también visitó la zona este domingo. En su intervención, además de lamentar el incidente, que atribuyó a la «climatoloxía», afirmó que «xa se tomaron as medidas de seguridade necesarias, perimetrando a zona e desplegando axentes para vixiar a zona». Se puso a disposición de la Xunta para facilitar las licencias y les pidió «que se recupere a Muralla o antes posible».
La aportación del Concello
También intervino en esta rueda de prensa in situ Enrique González, el arqueólogo municipal. Él, al igual que López de Rego, asegura que «nestas zonas, reformadas nos últimos séculos e recheas con terra, son as que se poden vira abaixo, como xa vivimos nalgunha ocasión desde entón». Explicó que son «incidencias puntuais» y que «é moi difícil determinar se van caer ou non e cando». Recordó también que se trata de una zona estudiada no hace mucho tiempo, ya que «fixemos unha intervención para facer saneamento e localizamos perfectamente a parte orixinal». La mitad del monumento en esa calle tendría este mismo problema a raíz de las reformas, concluyó.
Está previsto que se coloquen varias vallas en ese tramo, tanto en el adarve como en la rúa do Moucho, para evitar accidentes en la zona.