Huelgas

Emilio R. Pérez

LUGO

21 ene 2026 . Actualizado a las 16:40 h.

La huelga es un recurso mediante el que un determinado colectivo hace uso de sus derechos pisándote los tuyos. Por lo tanto es un abuso. Vaya contradicción. Partía días atrás con cierta urgencia desde Garabolos rumbo a A Coruña para asistir a un funeral. Tenía antes que recoger a cierto amigo en Ramón Ferreiro, y en lugar de hacerlo por circunvalación, no se me ocurrió mejor idea que ir por el centro. Así que en cuanto llego a la Ronda da Muralla me encuentro con el tapón. Una miríada de tractores circulando a dos por hora, hacía que el tráfico rodado no fuera tráfico, sino un inmenso conglomerado estático y ruidoso de vehículos a motor.

Dicen que la edad es el bálsamo más adecuado contra el ansia…, pues no es mi caso, vaya por Dios; así que entre bufidos y protestas y otras muestras de impaciencia, en lugar de darle al claxon se le ocurre idear a mi cabeza esa pomposa frase que encabeza esta columna. Supongo que a alguna que otra cabeza esta u otra parecida ya se le ocurrió, en todo caso, sea mía o sea ajena, indirectamente es cierta. La democracia, que no es perfecta, tiene estas cosas.

No voy a ser yo quien con este artículo censure las —sin duda, justas— reivindicaciones de ganaderos y agricultores, nada de eso; más bien quiero expresar con él algo que es evidente y clarifica al ser humano lo limitado de su condición: En busca de sus derechos, una minoría toma al resto como rehén bajo el amparo de la ley. Hay que ver lo lógica que es nuestra ley, tan cargada de argumentos y también de imperfección. Yérguete tú para que coma yo. No hay otra opción… En asuntos de esta índole nunca hay mesa para dos.