A estas alturas de la película del cine, con más de 128 años de historia, que un director consiga que miles de espectadores se peguen a la butaca durante tres horas y sean capaces de aguantar la respiración y el silencio cuando el artefacto hace bum, tiene mucho mérito.
Nolan es a día de hoy unos de los mejores directores del cine norteamericano (Fincher, Chazelle o Paul Thomas Anderson están a su altura) y cada una de sus nuevas obras es un salto hacia adelante. Capaz de aunar espectáculo, acción, reflexión y sentido del ritmo, imprime en sus películas una cierta hipnosis que deja al espectador apabullado ante los hechos que se narran («Interstellar», «Origen», «Tenet», «Dunkerque»), lo que en ocasiones puede impedir un análisis más racional de su cine.
«Oppenheimer» es un resumen perfecto del cine de Nolan, con lo mejor y lo peor. Capaz de irse por la solemnidad, la grandilocuencia y la pomposidad, pero a la vez de hilar un relato lleno de matices, abriendo y cerrando historias paralelas y jugando con algo que siempre le ha apasionado: el tiempo, la memoria, el recuerdo.
El tiempo es uno de los fundamentos del cine, y los directores que saben jugar con el, al igual que con el espacio y los sentimientos, acaban dominando su arte. Nolan lo ha vuelto a conseguir, o al menos, ha captado uno o dos momentos fundamentales en nuestra historia contemporánea de una manera mágica. Porque el cine, también es magia.
Estados Unidos. 2023. Director: Christopher Nolan. Reparto: Cillian Murphy, Emily Blunt, Robert Downey Jr., Matt Damon