Las experiencias de Sonia e Icía están separadas por 26 años
23 jul 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Una de las opciones preferidas de los jóvenes para disfrutar del tiempo libre y del verano es viajar. ¿Y qué mejor forma de hacerlo en que recorriendo Europa en tren? Además, este año aquellos que tengan entre 18 y 30 años podrán hacerlo con un descuento del 50 % sobre la tarifa oficial, siempre que la adquisición se comercialice a través de Renfe.
Pero esta forma de recorrer el continente europeo no es reciente, ya que la iniciativa del Interrail se creó en 1972. Aunque la experiencia sigue la misma filosofía desde sus inicios, la forma de viajar ha cambiado completamente desde hace 26 años. En 1977 la lucense Sonia Díaz decidió emprender esta aventura, y la ourensana Icía Giráldez decidió hacerlo este mes de julio.
INTERRAIL EN 1997
Sonia acababa de hacer la selectividad cuando decidió embarcarse en esta aventura con dos amigas. Durante todo el mes de agosto de 1997 visitaron casi una quincena de ciudades y 8 países con un presupuesto que a día de hoy es impensable: 600 euros. «Juntamos 100.000 pesetas cada una en total, pero no las llegamos a gastar», rememora Sonia. Las amigas decidieron hacer un bote colectivo que incluía todo, «desde el pase interrail, los gastos extra porque no todos los transportes estaban incluidos, alojamientos... Me acuerdo de que hasta nos compramos una mochila de montaña buena, unas botas Gore-Tex y todo lo que necesitábamos».
Pero en 1997 el euro aún no era la moneda común para la mayoría de países europeos. «Al llegar a cada estación había una casa de cambio, entonces íbamos allí. Para los primeros días cambiamos en Lugo pesetas a francos», recuerda Sonia.
Las jóvenes amigas conocían la oficina de información juvenil que les ayudó con el viaje porque también aportaban información sobre campamentos: «Allí compramos el pase interrail, la guía de albergues juveniles... Nos explicaron todo». Sonia Díaz cuenta que ella también fue varios años a Inglaterra cuando era adolescente a través de ese punto de información.
«Cogimos dos o tres pases para todo el mes. Nosotras salimos de Lugo y fuimos a Toulouse, luego a Paris, Ámsterdam, Brujas, Róterdam, Bruselas, Copenhague, Luxemburgo, Berlín, Salzburgo, Viena, Berna, Zúrich, Nimes, Barcelona y de vuelta a Lugo».
A día de hoy con la ayuda de Internet es imposible perderse, por eso en aquel entonces viajes como este tenían que estar completamente planificados y detallados antes de salir. «Sabíamos cada día qué ciudad íbamos a visitar, dónde íbamos a dormir y lo que teníamos que ver», recuerda la lucense. Sonia comenta que incluso reservaban billetes en días alternos para ahorrarse el alojamiento y aprovechar para dormir en el tren, pero los días que no, lo primero que hacían las jóvenes al llegar a una nueva ciudad era buscar su albergue, ducharse y salir a ver lo que les tocaba.
Aunque la aventura de caminar mucho, visitar monumentos o ahorrar en todo lo posible es similar a la que experimentan los jóvenes actualmente, la forma de comunicarse con la familia sí que ha cambiado con respecto a hace 26 años. Sonia se ríe al recordar cómo de distinto era todo: «Llamábamos contra reembolso una vez a la semana, pero nuestras familias también hablaban entre ellas».
Sonia no es capaz de elegir una sola aventura o anécdota porque fue una experiencia irrepetible, y aunque reconoce que a veces había discusiones entre ellas para negociar qué querían ver o en qué se iban a gastar su presupuesto: «Lo que más nos marcó fue la relación que creamos, con sus altos y bajos».
INTERRAIL EN 2023
Quien ha decidido realizar esta aventura este año es Icía Giráldez, una joven de 21 años que acaba de finalizar sus estudios universitarios. A diferencia de Sonia ella no ha tenido dificultades con el cambio de divisas porque el euro es la moneda común de veinte países, y ha podido mensajearse con su familia y enviarle fotos prácticamente al segundo.
Icía empezó esta aventura junto a un amigo el día 6 de julio y ambos volvieron a casa el 15 de ese mismo mes. Los amigos disfrutan viajando en su tiempo libre y creyeron que era la oportunidad perfecta para celebrar que acababan la carrera y «la mejor manera de visitar muchos países en poco tiempo», señala Icía.
A diferencia de Sonia, Icía supo de la existencia de esta iniciativa «por el boca a boca y también por las redes sociales». Los amigos aprovecharon los descuentos de Renfe para comprar el Global Pass Flexy de 10 días, el cual les costó unos 160 euros aproximadamente.
«Cogimos un avión desde Madrid a Bruselas, luego visitamos Brujas y Gante. Después fuimos a. Ámsterdam, Berlín, Varsovia, Praga, Viena, Hallsttat, Budapest y luego de vuelta a Madrid. Cada día estamos viendo un país diferente».
Icía asegura que ha sido una experiencia «preciosa e increíble», pero también advierte que es fundamental ir con mucha energía porque «es un viaje muy intenso». Al igual que Sonia hizo hace 26 años, Icía está aprovechando los viajes largos en tren para dormir y también se compró una buena mochila y unas botas de montaña. «Lo importante es ir con la mente abierta, dispuestos a conocer lugares, dormir poco y pasar el día caminando», destaca la joven.
Lo único que se les ha hecho más complicado es entenderse en las estaciones en los idiomas propios de cada país y que, tal y como comenta la joven, «con los trenes a veces es un poco lioso». Renfe les proporcionó billetes físicos y para recogerlos tenían que hacerlo en cada estación con el tiempo y la dificultad de comunicación que eso conlleva.
En cuanto al presupuesto los amigos superaron las 100.000 pesetas que invirtió Sonia. «Es un viaje caro aunque parece que no, porque hay gastos inesperados, como pagar algún porcentaje para reservar asientos. Son muchos días y hay que invertir dinero», comenta Icía.
Aunque recomienda llevar todo organizado en cuanto a cambio de divisas o planificar los vuelos de ida y vuelta para conseguir precios económicos, la joven sugiere «planear también algo sobre la marcha». A diferencia de 1997, hoy en día es sencillo planificar actividades sobre la marcha a través de Internet o reservar free tours, algo que recomienda Icía para conocer los puntos más importantes de la ciudad, además de preguntar a gente local porque «merece la pena conocer sitios que no son tan turísticos».
El Interrail es un pase único que permite viajar en tren por Europa, durante un tiempo determinado, en las compañías de trenes, ferris y transporte público participantes. La duración del viaje varía según la modalidad, desde 4 días hasta un máximo de 3 meses. Existen diferentes pases, los que permiten elegir varios países entre una treintena y los de un único destino. El precio varía según cuatro parámetros básicos que dependen del área geográfica, tiempo de validez, clase del vagón y edad del viajero.