Un año de ilusión y eficacia

Ignacio Meitín Buján
i. meitín buján LUGO / LA VOZ

LUGO

ALBERTO LÓPEZ

El croata supo dar continuidad al buen trabajo de Olmos, y adaptarse y exprimir a una plantilla muy renovada y con menos estrellas que también aspira a la Copa

25 dic 2022 . Actualizado a las 19:24 h.

El breoganismo lo admira. Ya va a cumplir su primer aniversario en el banquillo del Pazo, pero le siguen lloviendo elogios de forma incesante. El paso del tiempo encumbra cada vez más en la historia del Río Breogán a Veljko Mrsic (Split, Croacia, 1971), el técnico forjado en la escuela balcánica que acostumbra a leer los partidos de manera precisa y eficaz, nada amigo de los rodeos cuando se trata de hablar en público, y una persona afable y divertida cuando suelta la pizarra. Un entrenador «inteligente, justo y con carácter», lo definieron antiguos compañeros y pupilos cuando la entidad lucense lo eligió para tomar el timón del equipo después de la inesperada fuga de Paco Olmos.

El estratega croata aterrizó en Lugo el pasado mes de enero, cuando el covid tenía patas arriba la Liga Endesa, con numerosos partidos pendientes y medidas excepcionales para decidir los pasajeros en el tren hacia la Copa. Su elección no fue el reconstituyente que necesitaba el breoganismo, crispado por la huida de Olmos, bajo de ánimos y preocupado por las consecuencias que podría tener en el equipo, a un paso de sacar billete para la Copa del Rey. Pero Mrsic no tardaría en ganarse el respeto y la admiración de todos. Y eso que la desgracia lo persiguió en sus primeras semanas en Lugo. Una vez en el aeropuerto de Barajas dio positivo en coronavirus, lo que lo obligó a confinarse y a perderse el derbi en Santiago ante el Obradoiro. Javi Muñoz, su ayudante principal y técnico interino ante el Joventut y el Baskonia en el Pazo en la transición de Olmos a Mrsic, también estaba infectado y fue Oriol Comas, otro miembro del cuerpo técnico, el que dirigió al Breo en Sar.

El actual entrenador celeste tampoco pudo debutar una semana después ante el UCAM Murcia por los positivos en su plantilla y lo hizo por fin a los 16 días de instalarse en Lugo. Se estrenó con una derrota en Sevilla ante el Betis, pero lamentando dos ausencias por el covid y teniendo que echar mano de un jugador que viajó el mismo día del encuentro.

Superado el calvario inicial, Mrsic pronto enseñó su gen camaleónico para, con un estilo no muy distinto, dar continuidad al trabajo que había iniciado Paco Olmos. Con él al frente, el Breogán sumó siete victorias en 17 partidos de la Liga Endesa, hizo sudar al Real Madrid en los cuartos de final de Copa y acabó undécimo con una amplia ventaja sobre el descenso y en una franja clasificatoria que le otorgó la invitación para la fase previa de la Basketball Champions Legue.

Renovación prioritaria

Mrsic, que había dejado la selección croata para venir a Lugo, cumplió con creces el objetivo y en las oficinas del Pazo tuvieron claro que su renovación era prioritaria. Debía ser la base sobre la que levantar el nuevo proyecto.

Terminada la temporada, y como era de esperar, los hombres con más peso en el grupo, Musa, Mahalbasic, Bell-Haynes y Kalinoski, optaron por buscar lejos un futuro mejor. En algún caso, solo atendiendo a razones económicos. Pese a la fuga de talentos, el estratega croata se inclinó por seguir revalorizándose en el Pazo. La profunda renovación del plantel no fue un problema para él, que una vez más supo ajustarse a las características de la plantilla, ahora sin tanto talento individual y que está haciendo del trabajo en equipo su mejor virtud. Con un presupuesto austero, ahí está discutiendo el billete para la Copa a clubes como el Valencia. Y Veljko Mrsic tiene gran parte de culpa.