Al Breogán no solo le vale ganar en la segunda vuelta, también necesita mejorar
17 abr 2021 . Actualizado a las 21:58 h.Concluyó la primera vuelta de esta segunda fase tan larga, con mucha más emoción en el grupo de descenso que en el del ascenso, porque en el grupo Oro Premium, al margen del factor campo en los play-off, poco o nada se dilucida y mucho menos si continuásemos con un aforo bajo mínimos. En cambio, en el grupo que pelea por la permanencia todo es distinto y tiene sentido. Quedar primero, además de darte la tranquilidad de estar un año más en la LEB Oro, te concede una opción para luchar por el ascenso a la ACB, y hay que tener en cuenta que cuatro descensos son un castigo y una exageración. ¿Por qué tantos? ¿Cuál es el objetivo? Solo esta federación, que se tragó sin pudor la imposición de la ACB para renunciar a una de las plazas de ascenso, lo sabrá.
Granada, ¿el gran rival?
En el grupo que lucha por ascender, mantiene el Río Breogán el liderato y a falta de cinco jornadas solamente el Covirán Granada parece amenazar esa posición de privilegio. La ventaja de dos victorias sobre HLA Alicante, TAU y Leyma Coruña parece suficiente. ¿Va a perder tantos partidos el Breogán para dar alguna opción a los que solo tienen ocho victorias?
Comienza un tiempo de victorias obligadas para refrendar una excelente trayectoria, y también comienza un tiempo para reparar algún pequeño desajuste en la maquinaria. Roope Ahonen, esperado por todos como la pieza necesaria para dejar redondo el equipo, tarda más de lo deseado en ponerse a punto, y solo él sabe si físicamente está a tope y si mentalmente no le quedan secuelas. Su reaparición llevó a Soluade a jugar más minutos de base, pero, curiosamente, su rendimiento se ha visto disminuido y aunque esa una posición suficientemente cubierta, sus prestaciones están siendo peores de las esperadas.
Aboubacar precisa cariño
En Almansa, el pívot mexicano Israel Gutiérrez contó con algún minutillo más de lo habitual y demostró que puede ser una rotación de aceptable nivel. Por el contrario, Aboubacar pasó fugazmente por la cancha y desapareció en el banquillo. Convendría recuperarle, que no se sienta inservible porque su estructura y su físico han taponado más de una vez el camino hacia el aro. Devorado por el ansia y la ilusión, no está siendo un buen año para él. Merece aliento y cariño.