Aves que se estudian y luego se ven en Cospeito

El Museo das Aves explica la fauna y la flora y se encuentra cerca de la laguna, lugar de gran riqueza natural


COSPEITO / LA VOZ

Las aves vuelan alto, bajo, rápido, despacio, en migración, en ataque, en huida o para ligar. Sus formas de vuelo son el batido (propio, por ejemplo, de las garzas), el planeo (el de las águilas y de los buitres), el veleo (es el de la gaviota y resulta habitual en ambientes marinos), el estacionario (lo hacen los cernícalos), el combinado (que se practica según el fin de cada movimiento) y en marcha atrás (que es la forma en la que se mueve el colibrí).

Esos y otros detalles pueden aprenderse ante una pantalla. No se oye la voz en off del inolvidable Félix Rodríguez de la Fuente, que tanto divulgó el reino animal con sus programas televisivos, pero sí se está en un entorno que tal vez no desagradaría al conocido amante de la naturaleza. Esos detalles de las aves, junto con otros muchos, se le explican al visitante del Museo das Aves de Cospeito, situado a unos pocos centenares de metros de una laguna que es un paraíso para las aves y para los ornitólogos.

Situado en la planta baja del antiguo cuartel de la Guardia Civil, en la salida de Feira do Monte hacia Vilalba, y rehabilitado con un presupuesto cercano a los 200.000 euros (más de 130.000, procedentes del programa Feader), las instalaciones son un recorrido de universal a lo particular. El arqueópterix, que vivió hace 150 millones de años y cuyo primer fósil apareció en 1861 en Alemania, está considerado el ejemplo más antiguo de este grupo del reino animal. Las aves empezaron a volar por evolución de las que eran corredoras o de las que iban saltando de rama en rama. Sus huesos, huecos y ligeros, son el soporte de sus movimientos.

Por su alimentación, dentro de las aves pueden establecerse cuatro grupos, correspondientes a las carroñeras, las superpredadoras, las predadoras y las herbívoras. El plumaje de los machos suele ser más vistoso que el de las hembras, porque suelen ser ellos los que dan el primer paso para formar pareja. Una vez nacidas las crías, por el tiempo que están en el nido pueden ser consideradas nidífugas (emprenden el vuelo poco después de romper el cascarón) o nidícolas (tardan en marcharse).

El halcón peregrino es capaz de alcanzar los 300 kilómetros por hora en vuelos en picado, y el ganso indio sobrevuela las cumbres del Himalaya, a más de 9.000 metros de altitud, en sus migraciones. No es tan veloz ni tan resistente el sisón, que elige los humedales chairegos como uno de sus hábitats estacionales.

El lugar elegido por esa ave para criar no solo destaca por su riqueza de fauna sino también de flora. La abundancia de ríos, lagunas y charcas ayuda a entender esa notable diversidad, que está protegida por varias figuras legales y que se presenta cercana al visitante tras terminar la visita al museo. El otoño es uno de los momentos en los que la laguna de Cospeito destaca por la presencia de aves invernantes, que huyen de climas más fríos. Al lado del humedal está el centro de interpretación, construido hace varios años y ahora cerrado. Su reapertura parece cuestión de meses, una vez se realicen algunas mejoras en el interior. Mientras tanto, el que sale del museo cuenta con información e incluso con ganas para disfrutar de una riqueza que prácticamente lo envuelve.

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