El Concello perdió el proyecto de la rampa de A Nova y volvieron a entregarlo

En la parroquia creen que hay una persona que frena el acceso para discapacitados


lugo / la voz

Cuatro años esperando por una autorización para poner una rampa que facilite el acceso a personas con movilidad reducida a una de las principales iglesias de la ciudad, «y lo que quede», como ayer dijo uno de los sacerdotes que atiende este templo con su entrada principal en la rúa da Raíña. El proyecto, recordó ayer este cura, tuvo que ser presentado hasta dos veces porque fue extraviado en el Concello. En la parroquia recuerdan que la Comisión de Mobilidade le dio el visto bueno, algo que les comunicaron verbalmente, sin embargo la autorización por escrito no llega porque «una persona que forma parte de ese grupo se opone tajantemente a que las personas con dificultades de movilidad tengan su propio acceso; parecen tener problemas de entendimiento entre ellos y lo están pagando los ciudadanos más vulnerables».

En la parroquia, y también algunos afectados, se han cansado de esperar y por eso han decidido comunicar la situación a diversas organizaciones nacionales para que estas reflejen lo que está pasando en una ciudad que fue destacada hace tiempo por su gestión en favor de las personas con problemas de movilidad. «Enviamos numerosos escritos, acudimos reiteradamente a las oficinas municipales, pagamos las tasas correspondientes, hicimos dos reestructuraciones en el proyecto porque así lo pidieron...», recordó uno de los sacerdotes de la parroquia. Cuatro años de espera por algo, que consideran que es sencillo, son demasiados.

¿Cuál es la causa del frenazo municipal a la rampa de acceso al templo? Uno de los responsables del recinto explicó que plantear la rampa por la entrada principal de la iglesia, es decir, por la Raíña, fue una posibilidad que descartaron porque tiene complicaciones y muchos de los feligreses con dificultades para moverse solicitaron expresamente aprovechar una de las puertas laterales para acceder de un modo más discreto. Entonces, la solución consensuada fue la de instalarla en la primera puerta de la iglesia por el lado de San Pedro. Este acceso está casi enfrente del actual estanco. A continuación viene otra puerta, que es la que se utiliza para sacar las carrozas de la procesión de la Esperanza y a continuación otra que permite acceder a la vieja sacristía.

La puerta por la que salen las procesiones, también fue descartada porque las personas entrarían casi directamente por el presbiterio. La que eligen como más adecuada está tapiada y en el interior hay un confesonario, pero la obra que se necesita hacer es mínima, indicó el sacerdote consultado.

La solución, dijo ayer el religioso, es la primera de las puertas de la rúa San Pedro, empezando desde Raíña. El Concello, o eso creen en la parroquia, pone como pega que no quedaría sitio para el paso de un vehículo. «Eso no es así, ni mucho menos», aseguraron ayer algunos feligreses que están reaccionando ante la actuación municipal. «Es sorprendente que se diga eso cuando en calles del centro, el tránsito de un vehículo de emergencias es muy complicado por las terrazas de establecimientos de hostelería. Sí, pero hay un «pequeño» detalle: en este caso tienen autorización sin dificultades porque pagan una tasa. Al Concello le conviene y así, todos tan contentos. Sin embargo las personas con problemas de movilidad que no pueden acudir a los cultos, no les importan», dijeron ayer en la parroquia donde tienen previsto seguir reclamando la autorización.

Si la autorización llega tendrá que ser derribada una pared y apartado un confesionario

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