Los celestes consiguieron el título diez años después en un duelo que se complicó en la segunda parte
04 feb 2018 . Actualizado a las 17:34 h.Laureles para el Cafés Candelas Breogán en una final de infarto en el Pazo. La Copa se queda en Lugo tras un esfuerzo titánico de los celestes, que a punto estuvieron de morir en la orilla tras llegar al descanso con una renta de más de 20 puntos. Manresa se rehízo de un arranque flojo pivotando su juego sobre Trías, que quebró la defensa local y puso en jaque al conjunto lucense en la recta final. Recuperados atrás y sujetando sus nervios, Rubio cazó un rebote clave para sortear la prórroga y atar el título.
El dominio era azul en los inicios. El Breogán cosechaba la primera renta casi con facilidad, aupado por un Pazo a rebosar con ganas de títulos. Y aunque Aleix Durán reaccionó a tiempo para apretar el marcador, al descanso la renta local navegaba por encima de los 20 puntos. Uriz y Díaz mecieron el partido a su ritmo en la primera parte, en la que Breogán inutilizó con acierto desde el perímetro la defensa zonal de Manresa.
Las primeras genialidades de Stainbrook, Arco y Uriz ponían el marcador en 11-3 consumidos los cuatro minutos. Era el peor escenario para los de Aleix Durán en los minutos iniciales y el técnico catalán paró el partido. Mantener el duelo igualado era clave para su estrategia, porque pretendía que la presión acabase derrotando a los lucenses.
Se reconstruyeron a través de Nacho Martín, que se echó a los suyos a la espalda y apretó el marcador a base de triples. Lezkano se dio cuenta y ajustó la defensa a través de las rotaciones para anular al interior. El Manresa abusaba del triple (al descanso cuatro de 13 lanzamientos habían encontrado el camino). Flojo atrás, el cuadro catalán apenas buscó balones para sus pívots y con su referencia inutilizada, la ventaja creció hasta los 22 puntos.
Un poderoso Trías apareció tras el descanso para poner en peligro la fiesta y demostrar por qué es el MVP de la LEB Oro. El interior afinó la muñeca y catapultó a los suyos en el marcador. Lezkano se veía forzado a parar el juego y replantear su dibujo en la pista. A pesar de los ajustes, los celestes no conseguían volver al partido. Manresa subía sus niveles defensivos y se dejó arrullar por Costa, el base viró el ritmo en su favor para dejar a Manresa a nueve puntos. Los nervios empezaban a hacerse notar en el Pazo y solo un triple de Uriz oxigenaba a los lucenses a falta de los 10 minutos definitivos.
Seguridad desde la defensa
El técnico del Breogán mantuvo el planteamiento con dos bases para tratar de quitarle la batuta a Costa y controlar el ritmo del partido, pero le costaba encontrar la intensidad defensiva y su equipo seguía precipitándose en ataque. A cinco minutos para tocar el final, dos triples de Muñoz constreñían el ánimo y dejaban la renta mucho más ajustada (77-76). Un tiro libre del alero, falló el segundo, igualó el partido. Quedaban dos minutos y medio para el final y Trías conseguía la primera ventaja tímida para Manresa en todo el partido (81-83) que deshizo un buen tándem entre Rubio y Úriz (85-83).
El base fue clave para desatascar a los suyos, tranquilizar los ánimos y mover el marcador con robo y bandeja. Tiempo en la cancha y minuto y medio por delante. El Breo volvía a dejarse llevar por sus bases y apretaba más en defensa, aunque no pudo evitar un triple surrealista a tablero de Costa con segundos en el marcador (87-86). En la última jugada Manresa buscó la prórroga si no encontraba opción para tirar de tres. Muñoz entró en la y cerró bien Rubio que cazó el rebote para atar la Copa con dos tiros tras recibir una falta.
Natxo Lezkano: «Nos pudo el miedo, pero reaccionamos»
El técnico vasco se reconoció «encantado de haber traído el título a Lugo»
Marta de Dios
Natxo Lezkano apareció por la sala de prensa feliz y con su réplica de la copa en la mano. «Ha sido un partido duro e intenso y me gustaría darle la enhorabuena a Manresa porque no se han dejado llevar», decía en sus primeras reflexiones del partido. Se tomaba su tiempo para dedicarle el título, a nivel personal a un amigo, Raúl Jiménez, «se ha hecho esperar, pero ha merecido la pena», añadió emocionado.
«La primera parte fue un partidazo nuestro», empezaba su análisis. «En la segunda nos han dominado y nos ha podido el miedo, pero hemos reaccionado a tiempo», aclaraba. Dijo desconocer los motivos del cambio de tercio: «No sé si es relajación por ir 20 arriba cuando pasamos por el vestuario o si es que cuando estás 20 abajo puedes arriesgar porque el partido está perdido entre comillas. El caso es que en la segunda parte nos faltó nuestro juego alegre y, en definitiva, muchas cosas».
Hacía dueño del título a la plantilla, el cuerpo técnico, directiva, trabajadores celestes y «a los aficionados, ellos son parte de este triunfo y todos ellos tenían que tener una copa como esta», decía fijando la vista en su pequeña copa. «Este es uno de los motivos por los que fiché por el Breo, para ver el pabellón así, nos han dado mucho ánimo y han ayudado a que el equipo tire para arriba» y apuntaba seguidamente «estoy encantado de haber traído el título a Lugo».
Su tez relajada se tensaba de nuevo para hablar del futuro inmediato. «Esto tiene que ser un paréntesis y si hubiéramos perdido habría dicho lo mismo», decía con la guardia alta de nuevo. «La liga continúa y tendremos un partido complicado en Cáceres, tenemos que olvidar lo que ha pasado hoy».
Aleix Durán, contrariado
«Me gustaría felicitar a Natxo por el trabajo que ha hecho, por haber sido capaz de mantener la tensión en un equipo que pierde tan pocos partidos, sé de lo que hablo», decía en su primera valoración el técnico rival. «Al margen del resultado, hemos llegado al final que queríamos, pero no ha sido por el camino que queríamos, por lo que mi lectura no puede ser buena. No podemos empezar los partidos de la forma que lo hemos hecho, con el tono defensivo equivocado», analizaba el entrenador de Manresa.
«Ha faltado personalidad individual en la primera parte», apuntaba como una de las claves de la derrota, «y aunque en la segunda hemos reaccionado bien, aprovechándonos del desgaste del Breogán, no ha sido suficiente». «Nos ha pasado lo mismo que en el primer partido de liga, quizás todavía no estábamos preparados y de aquí a cinco partidos nos volveremos a medir con el Breogán y tenemos que igualar su nivel físico». Añadía entre los peros que «aquí el equipo se ha diluido y tenemos que dar un paso , ponerlo como reto para lo que queda de temporada».