Decenas de personas quedaron fuera al agotarse la capacidad disponible
26 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Los rellenos del Círculo de las Artes constituyen una tradición histórica en la ciudad. Suscitan un gran interés entre los socios de la entidad, especialmente en la tarde de Nochebuena en la que cientos de personas se suman a este juego que comenzó en el siglo pasado y que sobrevive como algo indispensable para la masa social de la entidad.
Una muestra del gran interés de la celebración fueron las largas colas que se registraron en la tarde del domingo. La fila cubrió todo el fondo de la Praza Maior y llegó por momentos la Rúa da Cruz. Finalmente, decenas de socios quedaron sin poder entrar porque se abarrotó por completo el salón regio donde tuvo lugar la celebración.
La junta directiva de la entidad estableció una serie de medidas para garantizar la seguridad de los asistentes. Estableció un servicio integrado por diez vigilantes que se ocuparon, entre otras cuestiones, de controlar el acceso. No fue permitida la entrada de personas con niños pequeños o cochecitos de bebé para garantizar una evacuación segura en caso de producirse alguna incidencia.
Los responsables de la entidad también encargaron a un especialista la elaboración de un plan de evacuación para tenerlo dispuesto en caso de ser necesario ponerlo en práctica. «Durante os máis de cen anos deste popular xogo na sociedade nunca pasou absolutamente nada pero, o que non pasa nun século pasa nun minuto, ou en menos. De aí que non estivera de máis que os directivos preparasen un plan de seguridade. Cónstame que todos eles estiveron moi atentos ao desenvolvemento do acto», apuntó uno de los socios de la entidad en la jornada de ayer.
La limitación del aforo implantada este año por la directiva formó parte de ese plan para garantizar la plena seguridad de los asistentes de edades diversas. Además, fue adoptada la medida de no permitir el acceso al salón regio con bebidas en vaso de cristal. Algunos asociados se quejaron por no ser advertidos de esta situación.
Un socio veterano de la entidad explicó que los rellenos arrastran una historia social digna de incluir en un libro. El juego pasó a lo largo del siglo XX por diversos avatares. «Llegó a tener varios nombres para intentar camuflarlo ante las autoridades de la dictadura. Es un acontecimiento social de tal calibre que ha de conservarse porque su desaparición, seguro que generaría grandes protestas», señaló un socio.