Coches mal aparcados, toldos y mesas complican cualquier actuación urgente en las casetas
20 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Un conocido exdirectivo del Breogán sufrió ayer una lesión al caer en las escaleras de las cuestas del parque, casi al lado de las casetas del pulpo. Fue necesario su rescate en ambulancia. Y el panorama fue este: más de veinte coches mal aparcados en el acceso a los comedores, mesas y taburetes en el camino y, por si fuera poco, los toldos de las pulpeiras abiertos. «Esta ambulancia non pasa para o “pulpo” nin de coña», dijo un paisano que se encontró con el vehículo sanitario en García Portela y estaba viendo la «feira» de coches mal estacionados mientras la Policía Local estaría en otro lugar.
El conductor de la ambulancia dispuso de muy poco espacio para poder mover el vehículo pero, finalmente, entró sin grandes dificultades. Para la salida, un pulpeiro tuvo que dedicarse a recoger los toldos que estaban abiertos. El vehículo pudo salir finalmente por la Calle Frei Plácido, que durante las fiestas estuvo cortada en su tramo final.
El Concello establece normas drásticas en cuanto a medidas de las casetas y de las atracciones, pero falla estrepitosamente en garantizar la seguridad de quienes acuden a ellas. El año pasado una ambulancia tuvo grandes dificultades para rescatar a una persona que se encontraba indispuesta porque algunos adjudicatarios habían llenado todos los espacios libres de mesas al aire libre. El Concello ordenó retirarlas, pero no mejoró la situación. Una evacuación, o incluso la intervención de los bomberos puede, resultar extremadamente complicada.
«Nunca consentimos que los coches aparcaran de esta manera. En esta ocasión entró la ambulancia. ¿Y sino lo consiguiese?», planteó un concejal de la época de Joaquín García Díaz, que fue testigo de lo que había ocurrido.
Finalmente, el exdirectivo breoganista, al que ya había revisado un médico amigo, fue llevado a un centro asistencial.