Así fue la lucha de tres hombres para intentar que el vecino de la casa 102 de la Rúa Nova pudiera salvarse
04 ago 2017 . Actualizado a las 23:00 h.Tres hombres intentaron llegar a tiempo para salvar a Luis Germán, el vecino del segundo izquierda de la casa 102 de la Rúa Nova. No lo consiguieron, a pesar del esfuerzo llevado a cabo. El tóxico humo cortó la respiración al solitario vecino del piso, de 68 años. Cuando los integrantes del improvisado, pero valeroso, equipo de rescate consiguieron abrir la puerta, el sexagenario estaba sin vida sobre su cama. Un incendio que afectó al colchón fue la causa del suceso que pudo tener consecuencias mucho más graves pero, por fortuna, apenas se generaron llamas en la combustión.
En Black Market, la tienda que hay en el bajo del inmueble, la mañana del jueves discurría con normalidad hasta que detectaron que había olor a humo. Gasa, la perra que estaba con los responsables del establecimiento comenzó a ponerse nerviosa. «La notábamos incómoda y con deseos de vomitar», comentó la pareja que estaba en la zapatería que comercializa únicamente «sneakers» (zapatillas deportivas) y otros modelos de marcas punteras.
El responsable del local subió de inmediato a la peluquería Haway, que está en el primer piso, sospechando que podría tener problemas en algún aparato. Allí estaba su dueña y una amiga, sin ningún contratiempo. Salieron alertadas al pasillo del edificio y comprobaron que el humo provenía del segundo izquierda. A partir de ese momento, comenzó la movilización para llegar lo antes posible al interior y poder sacar a Luis Germán del que sabían que se movía solo con muletas.
El joven de la tienda buscó con rapidez al zapatero del lugar para pedirle un martillo con el que tratar de abrir la puerta. Subieron los dos al piso, pero no lo consiguieron. Avisaron también al hombre que atendía el bar Jose que acudió con un extintor.
Después de derribar la puerta se enfrentaron a una gran humareda que les frenó. Utilizaron, sin éxito, el extintor para parar la combustión. El morador de la casa estaba en la cama y aparentemente ya no tenía vida, extremo que se confirmó después cuando llegaron ya los bomberos.
«Pensei en escapar axiña co meu canciño Quique para o tellado dunha casa»
Mientras se producía el incendio del segundo, José Expósito Lence se encontraba en el tercero acompañado de su inseparable perro Quique, un pequeño chucho de dos años y medio. Se percató porque sintió ruidos extraños en los pasillos. «Aínda estaba na cama. Sentín golpes, abrín a porta e xa vin unha grande fumareda tóxica. Pechei axiña e corrín a buscar unha tolla que humedecín par apoñer por debaixo da porta. De seguido abrín as ventás para que eu non tivera problema», explicó este hombre que salió indemne con su perro del percance de Rúa Nova 102.
José aguardó algún tiempo en el interior de su casa, echando cuentas de lo qué hacer en caso de que la situación se pusiese más complicada. «Nalgún momento pensei en escapar axiña co meu canciño para o tellado dunha casa. Era doado saltar por unha das fiestras porque da a o tellado. Pero non me fixo falta porque logo chegaron os bombeiros», relató este vecino.
«Cando chegaron, non andaron con voltas. Dixéronme que abrira axiña e logo baixei con eles e o can polas escaleiras. E así lle foi todo. Eu non tiven problema ningún pero ese home morreu. Unha desgraza!», explicó José. Explicó que apenas tenía trato con el fallecido porque llegó a vivir al tercero, aproximadamente en el año 2013, según recordó en el lugar de los hechos.
Otros vecinos del lugar recuerdan a Luis Germán, el fallecido, como un hombre que fumaba mucho. Quizás por eso un cigarrillo pudo ser la causa del fuego que afectó al colchón. Ayer por la tarde no se conocía ni la fecha, ni tampoco el lugar donde tendría lugar el entierro.