La provincia lucense no es ajena al debate sobre la necesaria mejora de la claridad del lenguaje judicial
16 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Enfrentado a un texto largo, largo, largo y cuajado de oraciones que se subordinan de modo desconcertado, incluso el lector avezado, ajeno al mundo judicial, precisa varios intentos para entender qué dicen algunas sentencias. Es una situación que se da con frecuencia; en el mundo de la Justicia parece haber un serio intento de cambiar este estado de cosas. El presidente de la Audiencia Provincial, José Antonio Varela, y el fiscal jefe, Roberto Brezmes, apuntaron en sendas entrevistas concedidas a La Voz de Galicia, ya publicadas, su visión del estado de la cuestión. La reciente publicación del Libro de estilo de la Justicia puede ser una aportación relevante para conseguir un más claro lenguaje judicial. El debate está abierto.
El presidente de la Audiencia expresó así en la entrevista ya publicada por La Voz su preocupación por este asunto: «Me preocupa mucho la comprensibilidad de las resoluciones. Comparto la máxima de que la claridad es la cortesía de la inteligencia, por lo que entiendo como una elemental obligación con los justiciables que comprendan lo que dice en la sentencia, que conozcan por qué se les da la razón o no, sin esconderse en excesivos tecnicismos. A veces es difícil, pues también se nos exige rigor técnico, pero es un desiderátum que no podemos perder de vista». Añadía: «Esta es una vertiente muy importante de la transparencia de la que tanto se habla».
Rigor técnico
El fiscal jefe vio así esta cuestión en sus respuestas en la indicada entrevista concedida a La Voz, ya publicada: «Sí, la Justicia tiene que ser accesible, pero desde mi punto de vista debe hacerlo sin perder un ápice del rigor técnico. Habrá ocasiones en las que se pueda mantener un lenguaje accesible (por ejemplo para decir que está probado que el acusado golpeó a la víctima) y otros casos en los que debe exigirse la mayor precisión terminológica (como al referirse a un informe médico forense, o a una prueba pericial contable). Tampoco es lo mismo exponer un hecho que justificar la aplicabilidad de una norma jurídica o de una corriente doctrinal o jurisprudencial a un caso concreto. Para acercar algunos términos de las sentencias al ciudadano, están también los profesionales».
Las declaraciones de los dos destacados representantes de la Justicia en Lugo sitúan debidamente la cuestión, frente a la que cada vez son menos los indiferentes entre los operadores jurídicos. Como dato que puede ilustrarlo, cabe anotar que poco más de una semana después de presentado en Madrid el Libro de estilo de la Justicia, una librería lucense había vendido ya media docena de ejemplares, que había tenido que pedir expresamente. Es un asunto de actualidad en el mundo de la Justicia, en el que las opiniones están enfrentadas. En el número de septiembre de 2016 de la revista Abogados, el magistrado José María Fernández Seijo, en un amplio artículo titulado Para quién escriben los jueces, dejó constancia de la resistencia de algunos sectores. «Es curioso comprobar cómo los intentos de racionalización del lenguaje y el estilo de los escritos y resoluciones judiciales son recibidos por la comunidad judicial como un ataque que incluso compromete derechos fundamentales. Parece que el lenguaje críptico y las estructuras barrocas fueran una garantía para el ciudadano».
Normas
Con el aval de la Real Academia Española y del Consejo General del Poder Judicial, el
, dirigido por Santiago Muñoz Machado, constituye una herramienta de notable utilidad para el mundo del derecho, no solo para los ámbitos judiciales. También para cualquier otro sector.
Entre los abogados lucenses, una rápida consulta entre algunos de ellos permite comprobar que comparten sin duda la conveniencia de que los escritos judiciales, especialmente las sentencias, estén redactadas de modo que puedan ser entendidas con claridad por el común de los ciudadanos, señaladamente por los más directamente afectados por las resoluciones.