«La Fiscalía hace un gran esfuerzo para dar respuesta adecuada a las macrocausas»
LUGO
Brezmes destaca que cada vez la Ley exige la intervención del fiscal en más asuntos sin que haya aumento de plantilla
09 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Llegó a la ciudad amurallada en 2004 y desde octubre de 2015 es el fiscal jefe de Lugo. Roberto Brezmes Caramanzana (Medina de Rioseco, 1971) se siente a gusto en una capital «amigable, cómoda para todo». Casado y padre de dos hijos llegó a tiempo de conocer la tranquila ciudad previa al inicio de las macrocausas. Señala que la de Lugo, como el conjunto de las fiscalías españolas, no pasa por su mejor momento en cuanto a disponibilidad de medios humanos. Indica que las macrocausas exigen gran cantidad de recursos humanos sin que sea posible dejar de ejecutar el trabajo ordinario.
-La fiscalía es un observatorio para tomar el pulso a la provincia. ¿Cómo la ve? ¿Hay elementos que la definan desde el punto de vista del delito? ¿Aprecia algún cambio en la sociología del delito?
-La provincia de Lugo es una de las más seguras de España. También su capital es una ciudad segura, aunque en ocasiones haya situaciones puntuales que generan una mayor alarma social. Desde el punto de vista del delito sus particularidades son las derivadas de ser una provincia con poca población en términos relativos, muy envejecida y con una gran dispersión geográfica. Los cambios recientes más significativos tienen que ver a nivel nacional con las nuevas tecnologías, que han dado paso a una criminalidad específica, como los delitos que se cometen a través de Internet, de las redes sociales o aplicaciones de telefonía móvil. Afortunadamente, existen unidades de la Policía y de la Guardia Civil muy bien preparadas para hacerle frente. También en las fiscalías hay secciones especializadas en criminalidad informática y nuevas tecnologías.
-¿Cómo anda de medios materiales y humanos la fiscalía en la provincia? ¿Qué incidencia tienen las macrocausas?
-Actualmente la necesidad de medios materiales está muy vinculada al objetivo que se ha denominado Justicia Digital, que va a suponer un cambio muy profundo. Se persigue el llamado expediente electrónico que pretende acabar con el papel. Esto va a tener muchas ventajas, ya que tanto el ciudadano como el profesional podrán acceder al procedimiento desde su ordenador personal. Pero, para llegar a esa meta, se requiere que todos tengan los medios necesarios para hacerlo posible y eso no siempre es fácil. Recientemente la Xunta de Galicia nos ha comunicado que va a renovar nuestros equipos para permitirnos acceder a las nuevas herramientas informáticas necesarias para ese objetivo.
En lo referente a medios humanos, las fiscalías no pasan por su mejor momento. Cada vez la Ley exige la intervención del fiscal en más asuntos, sin que eso vaya acompañado de un aumento de las plantillas de fiscales y funcionarios. Un buen ejemplo de esto han sido las recientes modificaciones legales (el estatuto de la víctima del delito, la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, entre otras). Esto puede llevar a la saturación de las fiscalías, lo que iría en detrimento del servicio público y de la imagen de la Justicia en general. Las macrocausas inciden de forma muy trascendente en nuestra organización, ya que su estudio exige destinar gran cantidad de recursos humanos, sin dejar de hacer el trabajo ordinario de la fiscalía, que es muy importante. La Fiscalía de Lugo está haciendo un esfuerzo extraordinario en este momento, para dar una respuesta adecuada a esas causas.
-La provincia de Lugo se hizo famosa por los casos, supuestos al menos, de corrupción. ¿Es una provincia más corrupta que otras?
-En absoluto. Lugo no es una provincia que tenga más corrupción. Prácticamente a diario pueden verse en los medios de comunicación casos similares o más graves en otros lugares.
-Hay preocupación ante las instrucciones que parecen inacabables. ¿Están justificados tan largos plazos?
-Es imposible dar una respuesta válida para todos los casos. Hay investigaciones muy complejas que requieren mucho tiempo de investigación. Pero con carácter general sí que puede decirse que las instrucciones más largas de lo imprescindible no ayudan. Son negativas para los investigados, que como usted dice, están sujetos por más tiempo a un proceso penal. También para las víctimas, que obtienen tarde su reparación, y para la sociedad en general, a la que se transmite una sensación de impunidad que puede ser desconcertante.