El primer momento de la verdad

Ricardo Hevia

LUGO

Desgraciadamente para el Breogán, el Leyma Coruña sigue agrandando su estadística hasta el punto que, salvo los grandes, incluyendo ACB, pocos equipos la tendrán tan favorable en los enfrentamientos directos. Y habrá que empezar a preocuparse, porque el del viernes no era un encuentro menor. Era el primero de una serie que puede llegar hasta cinco y haberlo ganado daba un plus de tranquilidad para jugar este mediodía. La derrota, en cambio, pone un punto de angustia. Sorprende que Matulionis, que llegaba enrachado, solo lanzase a canasta cuatro de las setenta veces que lo hizo el equipo. ¿No merece algún movimiento que le beneficie? En fin, ya sabemos que el play off tiene poco que ver con la liga regular, que no es territorio de estilistas, sino de valientes en el campo y en el banco, que vale más el corazón que otras virtudes y que, además, como consideración final, noventa puntos en contra son demasiados. Habrá que pensar en alguna fórmula para poner mucho más cara la anotación a los muchachos de Tito Díaz. Bueno, y en pocas horas, de nuevo al tajo. Y, ahora, con el peligro de que una nueva derrota pondría a la espalda una mochila excesivamente pesada. De ahí que la derrota, si se produce, sería de consecuencias imprevisibles y añadiría un excesivo punto de dramatismo al resto de la serie. Es duro comenzar un partido sabiendo que te quitaron la red, que debajo de ti solo está el duro suelo. Está claro que este club necesita la victoria de esta mañana y los jugadores la necesitan también. ¿O no tienen orgullo? Pues eso, el orgullo es el que hay que derrochar a partir de las doce en el pabellón de A Coruña. No quiero pensar que haya que afrontar el viernes un partido crucial viniendo de un 2-0 en contra.