El presente de la pesadilla y el silencio

Ricardo Hevia

LUGO

Imposible imaginarse que a estas alturas de la Liga se podía producir un batacazo como el del sábado frente a Burgos, que pone en grave riesgos el proyecto de toda la temporada, ¿el proyecto? Mejor será decir la ilusión de tanta gente, porque de proyecto nunca se supo. Ni de proyecto, ni de rigor, ni de orden, ni de autoridad, ¿quién manda aquí? ¿Hay alguna cabeza visible a la que se pueda pedir explicaciones? Unas 2.500 personas que bajan al Pazo y 200 que siguen al Breogán están deseando que alguien dé la cara. Alguno de los que en los momentos de euforia se ponen los primeros en la foto, porque no conviene olvidar contra quién estamos jugando, contra equipos que sufren bajas y no las suplen porque no pueden. Mientras, aquí, todo sirve y no se repara en el gasto. Como si la solución solo pudiese venir con incorporaciones. ¿No hay forma de conseguir un rendimiento más acorde con las posibilidades de esta plantilla? ¿Alguien, de verdad, ve normal diez victorias en 22 partidos? Ahí está el gran problema de un equipo construido para transitar por la zona noble y no hacerlo perdido en el pozo de una clasificación que ahora mismo complica hasta el acceso a una plaza de play off. Porque es cierto que solo hay un partido de desventaja, pero cada vez queda menos y el margen de error se acerca al 0%.

Para empezar esta tarde, quién lo diría, otra final. Ahora es en Castellón frente a un equipo con una trayectoria muy por encima de sus previsiones y sus recursos y que querrá rematar hoy para asegurar prácticamente el play off y, además, con opciones de ser cabeza de serie. Para los nuestros ya no queda partido sin angustia. Necesitan con urgencia, además de ganar, jugar bien, sentir como algo normal la victoria, sacudirse ese estigma de equipo perdedor. Yo miro el roster de los castellonenses y soy incapaz de ver dónde son mejores. Y nos llevan dos partidos de ventaja, parece imposible. Que quede claro, la victoria es imprescindible para seguir respirando. La derrota aumentaría esta pesadilla que ya dura demasiado tiempo.