Un arquitecto lucense en la LEB Plata

Miguel Álvarez LUGO / LA VOZ

LUGO

El entrenador de la ciudad de la muralla cumple su octava temporada en el club pontevedrés

03 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Vinculado durante muchos años a Maristas de Lugo, Manuel Felpeto (Lugo, 1976) ha echado raíces en Cambados. Durante las ocho últimas campañas, ha desarrollado su labor en el baloncesto dentro del club pontevedrés. Una entidad cuyo primer equipo ha crecido en ese periplo desde Primera Nacional a la LEB Plata. En la actualidad, ejerce como director deportivo y entrenador del conjunto júnior.

Felpeto se inició como entrenador a los catorce años de edad -durante 17 temporadas desarrolló su carrera deportiva en el colegio Maristas-. Pero hace ocho campañas, por motivos laborales, hizo las maletas y puso rumbo a Cambados. «Cuando vine, la idea era concursar a Lugo cuanto antes. Pero me encontré muy a gusto y decidí quedarme», afirma.

De la guerra de guerrillas del baloncesto lucense, pasó a un entorno más tranquilo. «En el plano mental, fue una bendición. En Cambados no hay las batallas que se dan allí», indica. Dentro del Xuven, desarrolló la labor de ayudante, preparador físico y, por supuesto, entrenador de equipos de formación. «Me identifico mucho con la base», asegura el técnico lucense. Ahora, es el director deportivo de un club que compite en la LEB Plata.

En las últimas temporadas, el Xuven se ha caracterizado, entre otras cosas, por reforzarse por jugadores nacidos en la ciudad de la muralla. En la actualidad, cuenta en sus filas con Chapela y los hermanos Quintela. Pero Felpeto reconoce que las apuestas por los jugadores lucenses partieron de figuras diferentes: «Yo tuve que ver en lo de Erik, pero Sergi vino porque así lo quiso Iago Casal y Adrián fue un deseo de Hoyo».

Se trata de tres ex del Estudiantes, un club que, en opinión de Felpeto, «es una buena cantera para el Xuven». «Tienen jugadores de nivel superior a la EBA, pero no de la LEB Oro. Aquí encuentran un sitio ideal para desarrollarse», comenta.

El equipo de Cambados lucha por consolidarse en la tercera categoría del baloncesto nacional, un logro que, en opinión de Felpeto, no resulta sencillo: «Somos un pueblo de 11.000 habitantes, con una afición estupenda. Pero en cuanto a estructura, la LEB Plata se nos queda un poco grande».

Visión desde la distancia

Felpeto se ha asentado en el Xuven durante los últimos ocho años, pero no ha perdido la referencia de los equipos de su ciudad: «El Breogán tiene problemas para fichar grandes jugadores. La gente le exige mucho por el nombre que tiene».

En cuanto al deporte de base, el técnico lucense lamenta la «desaparición de clubes históricos de la ciudad como Maristas o Triscos, ahora está todo más focalizado». «Yo siempre fui oposición pura y dura de Breogán y Estudiantes, aunque es cierto que mi relación con estos mejoró desde que llegó Cristino Menor», expone.

A la sombra de las canastas, también muestra su preocupación por el presente y el futuro que se vislumbra sobre la figura de los entrenadores de baloncesto: «Hay un agujero muy grande. Es curioso, porque la Federación está invirtiendo mucho en formación, pero no hay un relevo generacional. Los técnicos de ahora reproducen modelos, pero, tal vez, les falte un poco de iniciativa».