Bancos no aptos para bajitos en la reformada Vía Romana

Enrique Gómez Souto
enrique g. souto LUGO / LA VOZ

LUGO

carlos castro

Los asientos acaban de estrenarlos y se financiaron con cargo al plan Urban

31 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Caminar por algunas aceras lucenses es un riesgo para peatones de altura; para los bajitos, usar algunos bancos instalados por el Ayuntamiento es una operación que exige cierta agilidad. Visto lo que pasa en las calles lucenses, hay quien va camino de tomar en consideración las opinión de los ciudadanos que ven descontrol en la gestión municipal.

Lo de los bancos, la altura de los bancos públicos está de moda estos días. Lo está porque están de estrena los instalados en Vía Romana, esa callecita que arranca en Montevideo y discurre al pie de la Muralla como parte del paseo interior. La obra de reforma de este tramo fue financiada con cargo al Urban, ese plan en su mayor a cargo de fondos europeos que estos días hizo sudar al gobierno local para justificarlos a tiempo. Como parte de la obra, y para sustituir a los árboles que no quisieron los vecinos, se colocaron unos bloques de piedra y, sobre ellos, unos bancos; los unos, individuales, y los otros de los de siempre. Pero unos y otros, subidos en bloques de piedra, se encuentran a una altura que hace muy difícil su uso por personas con movilidad reducida, y nada fácil para los menos altos, a los que, una vez sentados, los pies les quedan colgando. La altura a la que se encuentran los bancos ha llamado poderosamente la atención de algún arquitecto, que se hace cruces ante tal diseño. Además, algunos de los bancos individuales miran a la Muralla; al estar a tan poco distancia del monumento, parece que el usuario ha sido castigado por alguien a permanecer de cara a la pared.

Tampoco es cosa de echar en saco roto la interpretación de lo que el gobierno municipal entiende por eso que con tanta frecuencia denomina humanizar las calles. Tres árboles, tres, tiene la calle tras la reforma; están juntitos, quizá para molestar menos, allí donde empieza el vecino y singularísimo aparcamiento en superficie.

Señales peligrosas

En algunas calles de la capital hay instaladas señales sobre báculos de tan poca longitud que suponen un riesgo para los peatones de más altura. Un caso notable se encuentra en la calle Aviación Española, en la acera del centro social. Es muy curioso comprobar la poca altura del báculo de esta señal en relación con los postes de las más próximas, mucho más largos. Da la impresión de que en alguna reforma se reutilizó un viejo poste que en una de sus vidas sufrió la amputación de un tramo. Igual que hay bancos no aptos para bajitos, también hay señales que son un riesgo para los más altos.