Como es habitual en los artículos de investigación histórica que nos ofrece Fernando Salgado en la última del suplemento Mercados de este diario, la pasada semana nos presentaba un interesante trabajo sobre Laureano Tato, presidente de la Cámara de Comercio en 1904 así como de las penurias y dificultades de los obreros lucenses que denunciaba el presidente cameral de Lugo en un artículo publicado en El Imparcial y que, como se puede ver en sus postulados y a pesar de los años transcurridos, está de actualidad. Ante la precaria situación de los obreros lucenses, Tato explicaba que especialmente en invierno, aquellos tenían que recurrir a la caridad de asociaciones benéficas porque Lugo es una ciudad donde la industria es completamente desconocida. Hablamos de 1904.
Advertía también el presidente de la Cámara que los precios de los alimentos de primera necesidad, especialmente los más indispensables, se triplicaron en diez años en Lugo. Posiblemente estos datos, comparados con la actualidad, también les suenen a algo, amables lectores. Pero aún hay más. Anualmente, denunciaba, «salían de la provincia de Lugo 35.000 emigrantes, la mayoría marchando al azar, muchos para morir en establecimientos benéficos que tienen nuestros compatriotas en las repúblicas americanas». O sea, casi como ahora con la fuga de cerebros y muchos desheredados de la vida.
Como se puede apreciar, en más de cien años seguimos con más de lo mismo, con un retroceso a todas luces visto excepto por los gobernantes que se niegan a hablar de la realidad y se llenan la boca de cifras como si fuésemos imbéciles. Una prueba más, sin querer ser pesado. En el pasado Arde Lucus los inspectores de Trabajo realizaron abundantes controles en locales de hostelería del casco viejo de la ciudad. Las multas y los expedientes van a dar mucho que hablar y muchos quebraderos de cabeza a los receptores: menores trabajando, personas sin papeles atendiendo barras, camareros sin asegurar e incluso en un establecimiento, la familia al completo tras el mostrador, incluidos los abuelos ya jubilados. Quizás haya algo de picaresca pero no se me quitan de la cabeza los datos de los obreros lucenses en 1904. La verdad, los veo tan próximos que aterran.