Romanos y castrexos firmaron la paz y convivirán juntos hasta el año que viene
16 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Pasadas las ocho de la tarde de ayer, romanos y castrexos firmaron un histórico acuerdo de paz tras tres días de enfrentamientos lúdico festivos en la edición del Arde Lucus que, según el Concello de Lugo (organizador de los actos), tuvo más visitantes de todas las celebradas hasta ahora. Al simbólico acto asistió al mismo César, llegado desde Roma que, después de ser testigo de semejante decisión volvió a retirarse a sus aposentos. El acuerdo permitirá a ambos bandos convivir en la ciudad de Lugo por lo menos hasta el año que viene.
El Arde Lucus volvió a proporcionar a la ciudad una buena promoción toda vez que numerosos medios de comunicación nacionales se hicieron eco de las actividades que tuvieron lugar durante los últimos tres días. Carmen Basadre, la edila de cuyo departamento depende el acontecimiento, comparecerá esta mañana en el consistorio satisfecha por el acontecimiento con el que no pudo la basura.
Ayer, las calles del centro parecía que no se hubiesen barrido en años. Los hosteleros, una vez más, volvieron a ser centro de controversia. Algunos, en vez de preocuparse por colocar recipientes en el exterior de sus negocios para que el público depositase los desperdicios, permitieron que estos fuesen arrojados a la calle sin preocuparse a posteriori de recogerlos o hacer una limpieza mínima. Ciertamente hubo algunos que, a las diez de la mañana, tenían la calle limpia como una patena. Hubo quien incluso la fregó con cepillos.
Muchas quejas
Las quejas de los usuarios por el trato dispensado en algunos establecimientos llegaron a las redes sociales. Inflado de precios, desaparición de las cartas de diario para ajustarse única y exclusivamente a una oferta determinada y cafés a 2,40 euros en algunos establecimientos, fueron algunas de las críticas.
Los urinarios colocados en lugares clave próximos a la catedral también motivaron quejas de asistentes al festejo. La permisividad de comedores callejeros, situados a escasos metros de gran cantidad de basura con un olor nauseabundo, fue otra de las notas negativas de una celebración que está declarada de interés turístico, pero que este año no cumplió los estándares como consecuencia de la huelga llevada a cabo por los trabajadores de Urbaser que reclaman a la empresa mejoras.