La «limpieza» pone al descubierto la solidez del muro que protegía el castillo palense
08 abr 2014 . Actualizado a las 07:03 h.La rehabilitación del castillo de Pambre que lleva cabo el grupo que dirige el arquitecto Mario Crecente prosigue con los trabajos, centrándose, entre otros aspectos, en desmontar las edificaciones anexas al castillo con el fin de conocer con exactitud el perímetro del recinto amurallado, poner en valor visual la capilla y facilitar los trabajos de excavación arqueológica.
Por ejemplo, hace unas semana se desmontó el hórreo, que tapaba la visita de la capilla, del siglo XI. De esta forma se permite una visión del conjunto fortificado que lo pone más en el contexto en el que fue construido, en el siglo XV. El espectacular hórreo de cuatro claros y que estaba adaptado a las cotas del terreno descendente está pendiente del lugar donde será de nuevo reubicado, aunque difícilmente volverá a su lugar original.
Otra construcción anexa que se está desmontado es la Casa dos Caseiros, justo en la entrada principal de acceso al patio de armas. El motivo no es otro que permitir a los restauradores, arqueólogos e historiadores estudiar la muralla de todo el recinto y poder rehabilitarla para que gane todo el conjunto en esplendor. Se pretende recuperar el perímetro original completo del castillo, analizar su construcción y reconstruir el muro. Por este motivo, se están eliminando, en algunos casos, y desmontando, en otros, anexos que se fueron construyendo -principalmente a partir del siglo XVIII cuando terminó el fin militar de la fortaleza-, como edificios secundarios para diversos usos: viviendas, cobertizos, cuadras o el citado hórreo, entre otros.
Los investigadores resaltan que estos trabajos permiten poner al descubierto la solidez de la muralla que protegía el perímetro del castillo.