Un ciudadano fue a Consumo porque el Ayuntamiento no lo atendió
24 feb 2014 . Actualizado a las 17:53 h.La ORA y su empresa adjudicataria, junto con el Concello, son fuente inagotable de quejas. Los usuarios del servicio molestos por la atención dispensada por parte de la empresa Doal (Perteneciente al grupo Vendex, cuyo responsable declaró que pagaba sobornos de 3.500 euros al mes por tener la concesión de Lugo) crecen como la espuma. Si a eso se une la escasa o nula incidencia que tienen las quejas que los ciudadanos dirigen a la institución municipal que recientemente, con los votos del equipo de gobierno, decidió seguir manteniendo el sistema, la lista de cabreados se dispara.
Uno de los últimos episodios de los que se tiene constancia de la política que sigue la empresa ocurrió la pasada semana cuando una usuaria del servicio se presentó en las oficinas de la empresa en la calle río Neira. Lo hizo, según dijo, porque una máquina de la zona se le quedó con una moneda de 50 céntimos. Vamos, que ni tique, ni moneda. «Pedí que me devolvieran el dinero y la respuesta fue que, de eso nada. En todo caso me ofrecieron la posibilidad de volver cuando le hubiesen retirado la recaudación y, si sobraba algo, me devolverían lo que era mío. Jamás he visto que le consientan esto a una empresa que gestiona un servicio ciudadano».
Pero aún hay más. El pasado miércoles, sobre las cuatro y media de la tarde, otra usuaria se tuvo que enfrentar a la máquina existente en Comandante Manso. En este caso le «comió» veinte céntimos. Reclamó a un empleado que pasó por la zona y la respuesta fue que él no podía devolverle la moneda.
Se da la circunstancia de que el «cacharro» no funcionaba. Se quedaba con las monedas. Únicamente estaba operativo si se usaba la tarjeta. A pesar de ello, la empresa, posiblemente por no saberlo, no advirtió a los usuarios de que el aparato no se encontraba operativo.
En la mañana del pasado sábado un usuario peleó, sin éxito, con una de las máquinas para conseguir que le diera el tique o le devolviera los 50 céntimos que le había metido. Ni lo uno, ni lo otro. «Mirei a ver se había algún teléfono ó que chamar para presentar calquer reclamación ou suxerencia, pero, nada de nada; resulta inadmisible que o concello autorice á empresa a colocar as máquinas expendedoras sin nin tan siquiera ofrecer explicacións de forma visible a onde dirixirse en caso dalgún problema».
Las quejas son cada vez más numerosas. Las que van al consistorio caen en saco roto. Son desestimadas. Eso es al menos la sensación que tiene el edil del PP, Luis Ameijide. Su formación recibe habitualmente numerosas protestas por el mal funcionamiento de la empresa. Una de las últimas que recibieron fue la de un ciudadano que fue sancionado por «estacionar en lugar habilitado con limitación horaria sin tique correspondiente o no visible».
El afectado contestó informando que sí tenía tique correcto «bien visible y válido hasta las 17,39 horas». De nada le sirvió porque, al poco tiempo, con una diligencia que no se produce en otros servicios y para otros trámites ciudadanos, el Concello de Lugo, le remitió la correspondiente sanción de 80 euros.
Molesto por la actitud del organismo municipal de ni tan siquiera tener en cuenta su reclamación, presentó una reclamación ante el servicio de Consumo de la Xunta. Ahora está a la espera de ver lo que sucede.
Lo de que la empresa no haga caso a las quejas de conductores que aún disponiendo de tique dentro de hora, parece que es algo común. Un afectado por un hecho de estas características en la calle Ángel López Pérez, acudió a la empresa para tratar de solucionar el problema y justificar con el papel de que estaba correctamente aparcado. Lo que hicieron fue contactar con el vigilante y plantearle que fuera a verlo a la zona en la que se encontraba. De todos modos, le advirtieron que si lo denunciaron fue porque no tendría el papel en sitio no visible. «Iso era completamente falso. O meu coche dispón dunha pinza no medio do parabrisas para poñer os tiques. Alí estaba perfectamente visible, pero un queda totalmente indefenso», expresó el afectado.
Las máquinas no informan de la manera en la que se puede reclamar