«Vas solo y el banco es dios; vas con los de Stop, y cambia la cosa»

La Voz

LUGO

16 ene 2014 . Actualizado a las 13:48 h.

Ángel José Fidalgo y su mujer, Mariela, llegaron a Lugo, la tierra natal del padre de él, en el 2002, huyendo del corralito de Argentina. Pronto se empleó como mecánico. «Las cosas nos empezaron a ir bien», recuerda. En el 2004 les ofrecieron un piso. «Lo fuimos a ver, nos gustó y el de la inmobiliaria se encargó de todo», señala Ángel. Comenta que con la venta cerrada se enteraron de que era de protección oficial. «Veníamos de Argentina y ni siquiera sabíamos qué era eso. Nosotros no nos anotamos en ninguna lista de demandantes». Un accidente laboral y un virus hospitalario incapacitaron al hombre -ahora tiene una minusvalía-, lo que llevó a la pareja a una situación desesperada. La cuota mensual de 386 euros se convirtió en impagable y decidieron deshacerse del piso. Habían firmado un crédito de 67.000 euros, pero el banco solo les permitía venderlo por 36.000, y sin cancelarles la deuda. Así estaban cuando contactaron con Stop Desafiuzamentos, que tomó las riendas de la negociación. Hubo presiones, coacciones y amenazas, pero valió la pena porque al fin se logró la dación en pago. «Vas solo al banco y es dios; vas con la gente de Stop, y cambia la cosa, te respetan», afirma Ángel. Su mujer está buscando trabajo.