Numerosos clientes denunciaron que no podían recuperar sus ahorros
13 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La creadora y administradora única de Crediges, Servicios Financieros S. L., financiera lucense que presuntamente dejó a decenas de personas de diferentes puntos de Galicia y Asturias sin los ahorros que le habían confiando, está previsto que ocupe mañana el banquillo de acusados de la Audiencia Provincial para responder de un presunto delito de estafa. El fiscal solicita para María Dolores C. C., la pena de cinco años de prisión porque supuestamente no devolvió los 60.000 euros que le entregó una pareja con el fin de que los hiciera rentables. La acusación particular reclama que la imputada sea castigada con seis años de cárcel.
La operación llevada a cabo por los dos afectados con la administradora de la financiera fue tramitada en Lugo mediante documentos privados de reconocimiento de deuda en los que aparecían sumados los intereses prometidos, si bien se hacía constar en los documentos que no se pactaban intereses, según el informe del fiscal.
La acusada supuestamente les dijo a los denunciantes que la cantidad de dinero que le entregaban como prestataria sería invertida por ella en inversiones rentables y sin riesgo y les sería reembolsada en fechas próximas, con los intereses acumulados al capital. La entrega fue documentada con fechas de 2007 y 2008. Incluso la acusada ofrecía como garantía del reembolso del dinero determinados inmuebles que no eran de su propiedad, según considera el fiscal.
En abril del año 2008, la acusada entregó a los denunciantes dos cheques al portador por importe de 30.000 y 2.000 euros en pago de la deuda. Sin embargo no fueron satisfechos porque no había fondos en la cuenta corriente a la que estaban asociados. Los denunciantes no lograron recuperar la cantidad entregada.
Crediges, según los testimonios de algunos afectados, llegó a tener una destacada cartera de clientes en la comarca de Terra Chá, básicamente porque la responsable de la financiera tenía a una agente muy conocida y profesional que captó muchos ahorradores. El boca a boca en este caso funcionó a la perfección. Se corrió la voz de que en este negocio daban unos intereses muy altos y muchos probaron suerte.
Así, por ejemplo, una pareja de ancianos que en su día supuestamente empezó con 3.000 euros, a los pocos meses ya tenía 400 de ganancias. Por lo general, cuando los titulares del dinero se interesaban por cobrar las ganancias, les proponían reinvertirlas para seguir teniendo más beneficios. En poco tiempo los ancianos ya tenían 4.800 euros. El dinero subía como la espuma, pero a la hora de ir a retirarlo había problemas.
En su momento, el letrado de la financiera dejó muy claro que la responsable de Crediges no engañó a nadie porque, desde un primer momento, informó a cada cliente del destino que daría al dinero y también del riesgo. Explicó que la financiera llegó a una situación de dificultad porque no consiguió recuperar parte del dinero que prestó, sin embargo a finales del mes de noviembre de 2009 anunciaba que la financiera tenía previsto hacer frente a sus obligaciones con los ahorradores.
En su momento, ocho perjudicados presentaron en un juzgado de Vilalba una querella contra la administradora de la financiera. El caso Crediges llegó a motivar que ADICAE tratase de reunir a afectados en sus sedes de A Coruña y Vigo. La asociación de usuarios de banca culpo de la situación al Banco de España por no supervisar a este tipo de empresas.