Un rayo dañó un árbol del campo de la feria de Rábade, en el centro del pueblo y a muy pocos metros de las casas. El roble quedó con una notable hendidura desde una de las ramas más altas hasta la base del tallo. Algunas astillas y ramas salieron disparadas y llegaron hasta un bar que está situado a unos 20 metros de distancia.
Sobre las ocho y cuarto de la tarde se desató una tormenta con un fuerte aguacero y un gran aparato eléctrico, que duró más de una hora. La tromba obligó a la gente a guarecerse, motivo por el que en ese momento no había nadie en la céntrica carballeira.
Vecinos que se hallaban más alejados manifestaron que se produjo un estruendo como una gran explosión. Pese al intenso aguacero, no causó problemas destacables de inundaciones en el núcleo urbano.